Las obras de transformación del complejo logístico de La Llagosta avanzan a paso firme y ya encaran la recta final de su primera fase. Con una inversión superior a los 100 millones de euros, Adif prevé culminar esta etapa antes de que finalice el año, situando al municipio en el mapa de la logística ferroviaria de alta capacidad en el sur de Europa.

Esta primera fase, centrada en la conexión en ancho mixto —que permite la circulación de trenes tanto en ancho convencional como en estándar europeo— con la línea Mollet-El Papiol, tiene como objetivo enlazar directamente con el Nudo de Castellbisbal y el Port de Barcelona, así como dar continuidad hacia el sur a través del Corredor Mediterráneo. La infraestructura estará lista para entrar en servicio a principios de 2026, una vez se obtengan las autorizaciones necesarias y la terminal sea entregada a la empresa adjudicataria.

“Estamos ante un proyecto estratégico no solo para Catalunya, sino para toda la red logística del Mediterráneo”, valoran fuentes de Adif. “La intermodalidad, la interoperabilidad y la conectividad son los ejes de esta transformación”.

Un proyecto con visión europea

La segunda fase del proyecto también progresa y contempla la conexión directa en ancho internacional con la Línea de Alta Velocidad Barcelona-Frontera francesa. Esta ampliación permitirá a La Llagosta operar trenes de mercancías que crucen Europa sin necesidad de cambios de eje o plataforma, consolidando su vocación como centro logístico intercontinental.

Situada a tan solo 15 kilómetros de Barcelona, La Llagosta se configura así como un hub intermodal de primer nivel. Estará dotada de tecnología puntera y equipada para ofrecer servicios logísticos altamente digitalizados. “Esta terminal aspira a convertirse en un referente europeo del transporte combinado, gracias a su conectividad ferroviaria, viaria y portuaria”, destacan desde la entidad pública.

Detalles técnicos y capacidad operativa

La infraestructura contará con una capacidad operativa de hasta 130.000 UTIs (Unidades de Transporte Intermodal) anuales y cerca de 2.600 trenes al año. Las actuaciones incluyen:

  • Un haz técnico con cinco vías electrificadas y de más de 740 metros de longitud en ancho mixto.
  • Un haz logístico con cuatro vías mixtas para la carga y descarga de UTIs y una adicional para vehículos.
  • Dos vías mango para maniobras de trenes largos.
  • Una plataforma operativa de 12 hectáreas.
  • Infraestructuras generales y cimentaciones para puente grúa.
  • Sistemas avanzados de señalización, control y telecomunicaciones, todos ellos integrados en el CTC de Barcelona y el CRC de la línea de alta velocidad.

Actualmente, ya se han finalizado las vías mango y las cinco vías del haz técnico, incluidos sus desvíos. El foco se sitúa ahora en las obras del haz logístico. En materia de electrificación, la mayoría de postes y pórticos están instalados y se avanza con el tendido de la catenaria.

En paralelo, continúa la ejecución del viaducto, con un tercio ya completado, y las labores de urbanización y pavimentación del entorno. Asimismo, se ha puesto en funcionamiento el nuevo enclavamiento electrónico, así como los nuevos circuitos de vía y el sistema de señalización ASFA digital.

Un futuro prometedor

La posición estratégica de La Llagosta, con conexiones directas a las autopistas AP-2 y AP-7 y las carreteras C-33 y C-58, junto a su cercanía al Puerto de Barcelona y a zonas industriales clave, refuerza su papel como nodo fundamental para la distribución de mercancías en el noreste peninsular y más allá.

Con esta actuación, Adif da un paso más en su apuesta por el ferrocarril como eje de la movilidad sostenible de mercancías, en línea con los objetivos europeos de descarbonización. “El futuro del transporte de mercancías pasa por proyectos como el de La Llagosta, que combinan capacidad, eficiencia, conectividad y sostenibilidad”, concluyen desde Adif.

La cuenta atrás para convertir La Llagosta en un gigante logístico ya ha comenzado.