
El jurado de los Premios FAD de Arquitectura e interiorismo 2025 ha dado a conocer los 31 finalistas de esta 67.ª edición. Entre los finalistas de obras arquitectónicas de la categoría Ciudad y Paisaje 2025, está la rehabilitación de la plaza de Riells, en Bigues i Riells del Fai.
En el caso de la plaza de Riells del Fai se ha valorado la recuperación del núcleo antiguo para la población, en diálogo con el paisaje y el entorno. El jurado ha valorado la atención con que se ha tratado el espacio, que ha descubierto un pozo escondido bajo la plaza, que ha acabado redibujando la geometría del suelo y conduciendo las aguas pluviales, más allá de sus límites, puesto que la plaza toma el color de la tierra cobriza de los Cingles de Bertí y los Cingles del Perer.
También son finalistas las viviendas de protección oficial de Inca (Mallorca); las 140 viviendas sociales Greenh@use al 22@ de Barcelona; una casa particular prefabricada House Changeover, en Moià; la rehabilitación del Vapor Cortés en Terrassa; y el edificio del Instituto de Investigación del Valle del Hebrón.
Los proyectos ganadores se darán a conocer en una ceremonia que se celebrará el próximo 10 de junio en el Teatro Libre.
A la hora de escoger los 23 proyectos arquitectónicos finalistas, el jurado ha valorado el esfuerzo de los organismos públicos para promover proyectos que permiten recuperar espacios para el goce de la ciudadanía, una práctica que en los últimos años se ha visto diluida por la mercantilización de las ciudades. También se ha detectado un cambio positivo en la manera de entender la vivienda social, que apuesta para potenciar el espacio colectivo y de calidad, hecho que favorece la relación entre el vecindario y su entorno.
A partir de los proyectos seleccionados, el jurado también ha constatado como la sostenibilidad ya forma parte del ADN de la nueva arquitectura, tanto en proyectos públicos como en privados y como esta se concibe desde una mirada larga y sensible que tiene en cuenta otras muchas dinámicas y disciplinas. El resultado es una arquitectura sostenible que potencia la humanización de las ciudades y sus arquitecturas, una línea de trabajo que el jurado considera indispensable para seguir recuperando espacios de relación tanto en el espacio público como en los edificios públicos –de los cuales valora una tipología menos rígida– así como en la vivienda privada y colectivo.



