Francisco Barbachano
Tengo una barca en la playa
que se llama Soledad.
Me la regalo un poeta
hace mucho tiempo ya;
diciéndome que esa barca
era la reina del mar.

Yo la llamo sirenita
por su forma de nadar;
pues se empina y contonea
sin importarle su edad;
pero la barca está triste,
no lo puede remediar.

Recuerda los piropos
de su antiguo capitán;
el capitán de sus versos
que la tuvo que dejar,
para emprender un viaje
en carroza celestial.

En el centro de la proa
lleva un nombre singular
y un pensamiento que dice:
-a mi antiguo capitán;
el que un día, con sus versos,
me hizo reina de la mar.

Francisco Barbachano