No es la primera vez
que en mis ripios cobra vida
la figura del rapsoda;
que con su verbo acaricia
cada verso y cada estrofa
con singular maestría.
He admirado a ellas y a ellos
a lo, largo de mi vida;
algunos ya en el recuerdo
aunque su huella está viva
en el gesto y la palabra
que dejaron de por vida.
En general el rapsoda
decidor de sabia fina,
es plural en cuanto a sexo
que su voz es la que priva:
sea hombre o mujer,
sea niño, o sea niña.
Hoy mis ripios han querido
hablarles del rapsoda;
esa figura que al nacer
dice versos cuando llora.
Se los dice a su madre
que es la mujer que adora.
Francisco Barbachano


