España necesita
diría yo con urgencia
un paseante con libreta
anotando deficiencias;
mala hierba en las calles,
en las plazas y aceras.
En más de un pueblo y ciudad
la suciedad es evidente.
El notable deterioro
la localidad desmerece.
En Barcelona: por ejemplo,
la suciedad, crece y crece.
Se añoran viejos alcaldes
paseando por sus ciudades
tomando nota, en persona,
de lo impropio y denigrante.
Eso sucedía antaño,
con brillantes personajes.
Hoy alcaldesas y alcaldes
salvo algunas excepciones,
se agarran a la poltrona
que les llena de satisfacciones.
Por eso no es de extrañar,
que alguien diga: ¡manda NES!
Francisco Barbachano