El diputado de Espacios Naturales e Infraestructura Verde de la Diputación de Barcelona, Xesco Gomar, se ha reunido este miércoles 10 de abril con el alcalde de Bigues y Riells del Fai, Joan Galiano; el alcalde de Sant Feliu de Codines, Pol Cabutí; y la alcaldesa de Sant Quirze Safaja, Sonsoles Letang, para abordar la reapertura de Sant Miquel del Fai, situado en el Espacio Natural de los Cingles de Bertí. El recinto, propiedad de la Diputación de Barcelona, está cerrado al público desde el 9 de marzo por desprendimientos en el riscal entre el lago y el Salto del Tenes, ocasionados por las lluvias, de hasta 54 mm de precipitación acumulada, después de un largo período de sequía.

El informe elaborado por los servicios de ingeniería geológica del Plan de seguimiento de los taludes de Sant Miquel del Fai establece la necesidad de cerrar el acceso al público, cautelarmente, y de realizar actuaciones para garantizar la seguridad de tráfico bajo los taludes afectados, tanto para las personas visitantes como para el personal que trabaja. Los trabajos consisten en el desbroce, saneamiento y purga de la zona, así como la consolidación del coronamiento del talud y reforzamiento de la cabecera.

El presupuesto estimado de las actuaciones de emergencia previstas es de 250.000 euros e incluye la ejecución de las citadas obras, la dirección de obra, la coordinación de seguridad y salud y otros trabajos que sean necesarios.

Por otra parte, también se determinó la actualización de los protocolos para prever posibles condiciones de precipitación que influyen sobre el grado de riesgo de desprendimiento.

El Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC) realizó, mantiene y hace seguimiento del Plan de gestión del riesgo geológico en Sant Miquel del Fai. Este trabajo técnico se convierte en la base para la definición del protocolo de actuación y la previsión de inversiones, que se va actualizando en función del registro de rondas y seguimiento periódico. Todos los taludes, desde la Foradada hasta el salto del Tenes, fueron inventariados y clasificados según su grado de peligrosidad potencial por el ICGC por encargo de la Diputació de Barcelona.

Se prevé que una vez realizadas las actuaciones, el espacio pueda volver a abrir al público en otoño.