En sede judicial, ratifica el Presidente de la Generalitat, que fue espiado en el caso “Pegasus” y pide amparo constitucional de tutela jurídica, solicitando depurar así posibles responsabilidades penales nada menos que del CNI. Paralelamente, su grupo ERC, junto con el resto que sostiene al precarista Gobierno, ponen en marcha una Comisión en el Congreso a fin de depurar los mismos hechos -inaudito e inadmisible doble filtro, que pretende por extensión dilucidar posibles irregularidades judiciales-, Inauditamente, el Gobierno sin Norte, sin credibilidad y secuestrado, para contentar a sus peculiares socios, se aviene a desclasificar determinada información secreta al respecto.

  Lo que no cuentan los promotores de esa auténtica sedición, cuyos cabecillas delincuentes fueron sentenciados y condenados a prisión, es que la ilegal “agencia de inteligencia catalana” (desmontada con la aplicación del Art. 155 CE, al igual que las ilícitas embajadas) es que ellos, habían espiado a su vez a periodistas, abogados, policías, e incluso personas del ámbito civil, entre otras, a los dirigentes de Sociedad Civil Catalana (SCC), y todo ello sin la preceptiva autorización judicial de la Sala del Tribunal Supremo, a diferencia del caso Pegasus que tenía dicha autorización acorde a derecho y a la gravedad de los criminales hechos a investigar.

   Por ello, no es extraño que Europa, -máxime desde el intento de aprobar una a todas luces ilegal amnistía-, tenga la “lupa” enfocada hacia España, donde voces autorizadas de Asociaciones de Jueces, Fiscales, Abogados, Notarios, -como operadores jurídicos, sean tanto de ideas de derechas o izquierdas- coinciden en que se está realizando un atropello a la democracia y por extensión al Poder Judicial, poniendo en riesgo el imperio de la ley, la seguridad jurídica, la igualdad y múltiples otros derechos fundamentales, que corroboran incluso solidos líderes históricos del partido promotor de dicho adefesio jurídico; hecho que pone en duda nuestra hasta ahora, excelente salud democrática, arriesgándola así, a asimilarla a los intentos totalitaristas de deslegitimar el poder judicial  en  Hungría o  Polonia, tal como tienen manifestado igualmente autorizadas voces de Catedráticos constitucionalistas (Teresa Freixes)

  Europa, debe saber neutralizar este conato totalitario propio de tiranos nacionalistas que están intentando reproducir la solera sangrienta que dejaron en el S. XX. Debe recordar que Hitler, nunca abrogó la constitución de Weimar, solo la utilizó para sus propios fines, aprovechando la indiferencia y desidia de la mayor parte de la población y la sumisión del poder judicial, tal como quedó patente en el juicio de Núremberg.

  Debería hacerlo con la frialdad con la que un cirujano extirparía un célula cancerígena, sin dudas, titubeos o contemplaciones, puesto que si esta agresión de la extrema izquierda y derecha (no olvidemos que Junts es la antigua derecha de CiU, o caso del PNV), caso de prosperar, al margen de pasar España a considerarse un Estado de no derecho y tener incluso  que indemnizar a las supuestas víctimas, ello  alteraría el propio “statu quo” democrático internacional, por cuanto sentaría un precedente internacional que legitimaria los referéndums independentistas, que ansían múltiples regiones europeas en base a que se consideran pueblo, raza y lengua diferentes de sus propios estados (que por lo general suelen ser las más ricas, paradójicamente fruto del mimo y promoción estratégica  de sus propios estados).

   Hasta ahora, Europa y sus instituciones, viendo como trato la euroorden del prófugo Puigdemont, ha demostrado que es débil, torpe, lenta y ciega, tratándolo como un mero problema casero nacional. Ahora, se sorprenden qué en esta segunda fase, los separatistas, mudando su auténtico rostro de corderos a lobos, ya están atacando la propia Europa y sus instituciones. La “revolución de las sonrisas”, aprovechando la manipulación de la libertad de expresión, sin respetar sus límites y limitaciones, han dejado paso a mostrar los dientes y las fauces de la auténtica bestia. La única esperanza, entiendo es la oposición frontal del verdadero soberano español, quien nunca toleró la tiranía, unido a su excelente y valiente Poder Judicial que pondrá a cada tirano en su sitio, puesto que de esto va, de tiranía, ya relatada en el antiguo mundo griego, en Las Partidas de Alfonso X, o en Maquiavelo, maestro que por cierto,  entusiasma a Pedro Sánchez, como el mismo ha manifestado en sede del Congreso.

José Manuel Gómez