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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, han mantenido este jueves su primera reunión institucional del mandato y han alcanzado diversos acuerdos. Entre los acuerdos alcanzados, se ha pactado la apertura de una planta de chips en Cerdanyola del Vallès en la que se invertirán 300 millones de euros y se emplearán a 200 personas. Se trata de la primera fábrica de chips que se pone en marcha en España.

Según ha anunciado el propio Aragonès en su rueda de prensa tras el encuentro, se tratará de un centro tecnológico de preproducción de chips (Innofab) basado en materiales emergentes alternativos al silicio. La planta supondrá 300 millones de inversión, se ubicará junto al sincrotrón Alba de Cerdanyola y se enmarca en una red de una decena de centros de investigación.

Fuentes conocedoras del proyecto han informado a EFE que está previsto que las obras del nuevo centro tecnológico arranquen en 2024 para comenzar a operar dos años más tarde, en 2026.

La financiación del proyecto se realizará a través del Perte de microelectrónica y semiconductores y la Generalitat hará el acompañamiento, según detallan diversas fuentes a Europa Press.

El Govern ha explicado que la construcción de la planta se enmarcará en una red de una decena de centros de investigación y que el acuerdo permitirá acelerar su construcción «atendiendo a su carácter tractor y su contribución a la autonomía estratégica».

La Generalitat pilotará en proyecto, en el que colabora Barcelona Global, entidad que ha ayudado a impulsarlo junto al Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2), Sincrotron Alba, Institut de Microelectrònica de Barcelona, Institut de Ciències Fotòniques y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

De ejecutarse, la fábrica de Cataluña sería la primera infraestructura en España para el desarrollo de semiconductores de estas características y daría servicio a startups o empresas emergentes, empresas sin fábricas propias o a centros de investigación.