La Guardia Civil de Zamora ha desarticulado un grupo criminal con ramificaciones en nueve provincias que se dedicaba a cometer estafas bancarias mediante el envío de mensajes SMS y comunicaciones telefónicas con las víctimas, y ha detenido a dos personas en Castellar del Vallès.

Las dos personas detenidas en Castellar del Vallès lo han sido por su presunta pertenencia a organización criminal y estafa, mientras que se ha investigado a otras dos por los mismos delitos y a 54 más por estafa, todos ellos jóvenes de entre 18 y 23 años, según ha informado este martes en rueda de prensa la Guardia Civil de Zamora.

En total se han contabilizado unas cuarenta víctimas a las que se ha estafado una cantidad de unos 180.000 euros, aunque más de 100.000 de ellos han logrado ser recuperados posteriormente.

Además de en Zamora y en Barcelona, la investigación de la Guardia Civil en esta operación se ha desarrollado en Tarragona, Madrid, Granada, Valencia, Huelva, Girona y Albacete, donde se han localizado a los implicados.

Los afectados son todos clientes de la misma entidad financiera de ámbito nacional, a los que les llegaban mensajes de texto al móvil que simulaban proceder de su banco, en los que les informaban de una supuesta operación fraudulenta y les indicaban un enlace para solucionarlo que les llevaba a una web con apariencia de ser la de su entidad bancaria.

De esta forma, los implicados se hacían con los datos del usuario y su contraseña aunque posteriormente para verificar las operaciones fraudulentas les hacían una llamada telefónica simulando ser del banco y les pedían el código con el que completaban la transferencia.

De esa forma, a la mayor parte de las víctimas les sustrajeron de sus cuentas bancarias 3.000 euros mediante una transferencia bancaria de 2.000 euros y dos operaciones de Bizum de 500 euros cada una.

Durante la investigación se descubrieron unas doscientas operaciones bancarias fraudulentas que se cometieron en muchos casos en horario nocturno o fin de semana para evitar que las víctimas pudieran comprobar en el servicio de atención al cliente de su entidad que se estaba produciendo una estafa.

El grupo criminal no tenía grandes conocimientos de informática y se había hecho con los programas informáticos necesarios para cometer la estafa comprándolos en grupos de Telegram, han informado los investigadores.