La Agencia Catalana del Agua (ACA) prevé limitar a partir del jueves el abastecimiento de agua a 5,9 millones de habitantes a causa de la sequía, que se restringirá a un máximo de 230 litros por persona y día. La entrada en el escenario de excepcionalidad en el sistema Ter-Llobregat, que abastece casi todas las poblaciones del Vallès Oriental y Vallès Occidental, y en el acuífero Fluvià Muga, supone un paso más en la reducción de agua en algunos usos, como la reducción del 40% del agua para usos agrícolas, la reducción del 15% para usos industriales, la reducción del agua para usos lúdicos (15% en usos asimilables y 50% en riego) y la prohibición del riego de zonas verdes, públicas y privadas (solo se permitirá el agua para mantener vivo el arbolado y haciéndolo gota a gota o con regaderas). Se prohíbe la limpieza de calles con agua potable.

El Consejo de Administración de la ACA prevé aprobar este miércoles la entrada en fase de excepcionalidad del sistema Ter-Llobregat y del acuífero del Fluvià-Muga. Lo ha avalado este martes el Govern tras una nueva reunión de la Comisión Interdepartamental de Sequera, en la que se ha constatado el empeoramiento de la situación de las reservas y la necesidad de adoptar nuevos cambios para garantizar el abastecimiento. Una vez la ACA apruebe la entrada en este escenario, los municipios en situación de excepcionalidad serán 224, de 15 comarcas, y un total de 5,9 millones de habitantes. El Gobierno ha aprobado un Decreto ley para proteger los abastecimientos de agua, dar rango jurídico para agilizar trámites para las actuaciones que deban llevarse a cabo y para disuadir y penalizar los posibles incumplimientos.

También existe una reducción de la dotación de agua media por habitante y día. Si en el escenario de alerta era de 250 litros por habitante y día, en excepcionalidad pasa a los 230 litros por habitante y día, muy por encima del consumo medio, de 117 litros por persona y día. Se toma esta medida por el riesgo de desabastecimiento y porque se acerca la primavera con un volumen de reservas muy bajo (27%) y sin que se hayan recuperado debido a la falta de lluvias.

La consejera de Acción Climática, Teresa Jordà, ha dicho que se pasará del «semáforo amarillo al naranja», y en el cuarto de los cinco escenarios totales para gestionar la sequía, que ya dura 29 meses, 11 más que la de 2008, de la que se aprendieron algunas cosas. El agua de uso agrícola se restringirá un 40%, frente al 25% actual, el industrial un 15%, frente al 5% actual. De hecho, cree que las medidas tomadas durante 2022 han retrasado seis meses la entrada en vigor de las nuevas restricciones. Según el Govern, la regeneración de agua, las desaladoras y los pozos de sequía han aportado más agua en 2022 y 2023 que el agua de los pantanos de Sau y Sant Ponç.

Para volver a una situación de normalidad, ha dicho Jordà, quizá deberían llover 50 litros por metro cuadrado cada día durante 4 meses. La consellera ha dicho que los modelos predecieron un enero y febrero más lluviosos de lo habitual y se ha cumplido, pero ha recordado que son meses normalmente secos. En el mismo sentido, los modelos prevén una primavera lluviosa, lo que sí podría ayudar a llenar las reservas. Jordà ha dicho que se podría aguantar hasta un año más sin lluvias, pero aprovechando a niveles extremos todas las medidas.