Pasadas todas las fiestas
de origen navideño,
Hay que reflexionar
en lo grande y lo pequeño;
sobre todo si los niños,
ven frustrado su gran sueño.
Co n la ilusión de los niños
no se puede jugar
y eso lo saben muy bien
Melchor, Gaspar y Baltasar;
aunque el chofer carrocero,
se desmadre al circular.
Esto pasó en Cardedeu
y cabreó al personal
que esperaban a los Reyes
con su cordialidad real;
no, con prisa desmesurada,
nunca vista en el lugar.
Al jefe protocolario
de esa fiesta singular,
hay que saberlo elegir
para que no haga cabrear
a los padres de los niños,
con su torpeza ¡caray!
Francisco Barbachano