Las entidades Promoción del Transporte Público (PTP) y Asociación femVallès han lanzado una advertencia al Departamento de Territorio de la Generalitat y en al Ministerio de Movilidad sobre la urgencia para desarrollar los intercambiadores ferroviarios de Sant Cugat del Vallès.


«Las obras previstas en Sant Feliu de Llobregat y Montcada i Reixac para soterrar las vías ponen sobre la mesa la debilidad de la radialidad de red de tren en la Región de Barcelona», advierten desde FemVallès y la PTP.


«Falta malla, robustez y resiliencia en el sistema ferroviario. Los posibles cortes causarán afectación a los miles de personas que entran y salen cada día de la capital a través del R2 y la R4, como se está poniendo de manifiesto actualmente con el corte de las líneas R2 y R11 en Sant Andreu debido a las obras en la Sagrera», pronostican.


Los problemas derivados de las obras en la red, si bien entienden que son inevitables, cortarán la conexión de Cercanías entre la capital y los corredores de Granollers y Martorell. «El servicio sustitutorio de autobús seguramente no será suficiente para dar una respuesta proporcional a la demanda de estos corredores, y las alternativas de la R4 (norte) y FGC-Llobregat supondrán un incremento de tiempo para los usuarios», comentan estas entidades.

De ahí que piensen que acelerar la construcción de los intercambiadores en Sant Cugat del Vallès sería una solución estructural de red que, además, permitiría ofrecer una alternativa a los ciudadanos cuando las vías de acceso quedan afectadas por obras.

Además de la construcción de los intercambiadores de Sant Cugat, la PTP y femVallès consideran que la línea R8 debe tener intercambiadores en Barberà y en Santa Perpètua de Mogoda. En Barberà la R8 enlazaría con la línea R4 creando el intercambiador de Riu Sec, y en Santa Perpètua-Riera de Caldes enlazaría con la R3. Si estos intercambiadores estuvieran en funcionamiento la línea R8, realizaría una función distribuidora desde Granollers a Martorell.