Un juzgado de Granollers ha condenado a dos policías locales de Sant Antoni de Vilamajor a un año y tres meses de cárcel por amenazar a un vigilante de seguridad privada, al que tendrán que indemnizar. Los policías se disfrazaron de ladrones, estando de servicio, para perseguir y atemorizar de noche a un vigilante de seguridad de una urbanización, apuntándole con lo que le hicieron creer que era una pistola. El vigilante ha estado más de año y medio en tratamiento psicológico por estrés postraumático grave y ha tenido que dejar el trabajo por incapacidad permanente absoluta.

Además de la pena de prisión, el tribunal condena a los policías a pagar 48.281 euros a la víctima por las lesiones psíquicas que sufrió. Ninguno de los dos agentes forma parte en la actualidad de la policía local de Sant Antoni de Vilamajor.

Los hechos ocurrieron la medianoche del 4 al 5 de noviembre de 2018. Según la sentencia los acusados, J.M.A.R y J.D.B, agentes interinos de la policía local de Sant Antoni de Vilamajor, se “pusieron de acuerdo para amedrentar y causar temor” a la víctima, un hombre contratado como vigilante privado de la urbanización Can Miret, donde se habían producido una serie de robos en casas en los últimos meses.

Esa noche, los policías llamaron a la víctima para preguntar si estaba trabajando y fueron a verle con el coche logotipado y vestidos de uniforme. Dos horas después, cuando era medianoche y eran los únicos agentes de guardia en el pueblo, se cambiaron el uniforme por ropa oscura, se pusieron un buff negro en la cabeza y empezaron a circular sin luces por la urbanización con el vehículo particular de uno de ellos.

El vigilante, al ver el comportamiento sospechoso del coche, le siguió para anotar la matrícula. Cuando los policías lo vieron, aceleraron y empezaron a perseguir a la víctima a toda velocidad, llegando a bajar del coche para apuntarlo dos veces con lo que simularon que era una pistola; en realidad, la porra extensible de uno de los agentes.

Atemorizado, creyendo que querían matarle, el vigilante corrió a pedir ayuda a una casa de la urbanización donde vive un Mosso d’Esquadra. No le encontró, así que perseguido por los supuestos ladrones, pidió auxilio a otro de los vecinos, policía local de Montcada i Reixac. El policía local de Moncada ayudó a instruir las primeras diligencias del caso.

Una vez en casa de este vecino, la víctima llamó a la policía local del municipio, sin saber que quienes tenían que ayudarle se estaban quitando el disfraz de ladrones para ponerse de nuevo el uniforme. Un cuarto de hora después, los acusados ​​aparecieron, de nuevo uniformados y con el coche patrulla. Sin embargo, se olvidaron de quitarse el buff negro de la cara. Los acusados ​​admitieron que habían sido ellos quienes habían perseguido al vigilante. Dijeron a los vecinos policías y a la víctima que “querían gastarle una broma” y que “se les había ido de las manos”, según recoge la sentencia.