
La sección 9 de la Audiencia de Barcelona inició este miércoles el juicio contra un hombre acusado de intentar quemar a otro hombre sin hogar en septiembre de 2021 en una entidad bancaria de Cerdanyola del Vallès.
La fiscal pide 14 años de prisión contra este hombre por un presunto delito de asesinato en grado de tentativa y de incendio en grado de tentativa, la prohibición de acercarse a menos de 1.000 menos del damnificado y no comunicarse con él durante 10 años, además de una indemnización de 1.000 euros.
El hombre juzgado, en la primera sesión del juicio, reconoció que conocía a la víctima porque siempre está en la calle “y se enfada con todo el mundo”, y que incluso algunas veces le ayudó, le dejó dormir en su casa y le dio comida.
“Nunca en la vida tuvo algún problema conmigo. Este señor es un borracho, miente más que habla y se dormía en cualquier lado y le robaban. Dicen por ahí que fui yo quien le robó el móvil ese día, pero yo esa tarde estuve en otro pueblo, ¿cómo iba a ser yo si encima le ayudaba?”, declaró ante el juez el acusado.
La víctima, que ha declarado en calidad de testigo, ha indicado que ese día estuvo emborrachándose con el acusado y otras personas, y que nunca ha tenido problemas con el acusado hasta el día de los hechos, que le desapareció el móvil mientras estaba con él y se lo recriminó.
También ha explicado que, por la noche y bajo los efectos del alcohol, cogió una almohada que encontró por la calle y que se tumbó en el suelo de la entidad bancaria y se quedó dormido hasta que una señora le cogió del brazo para despertarle cuando había fuego. A preguntas de la fiscal, ha manifestado que no quiere reclamar una indemnización, que el acusado alguna vez le ayudó y le dejó dormir en su casa y que no recuerda –a causa del alcohol– haber visto esa noche al presunto autor de los hechos.
Varias testigos han explicado que salían de una cena y que el acusado presuntamente las increpó por la calle, pero que no les extrañó porque “ese hombre siempre está por allí, bebiendo, gritando e increpando a la gente”. Minutos después, observaron como el mismo hombre “salía disparado” de una entidad bancaria y a otro hombre durmiendo en el interior, con un cartón y una almohada de látex que se estaba incendiando, y empezaron a aporrear la puerta hasta que despertó y pudo salir.



