Francisco Barbachano
Que el mundo está perturbado
no hay quien se atreva a negarlo
y si algún osado lo hace, 
és también un desquiciado; 
pues asombran las noticias
del sufrido telediario.

La violencia de género
és el pan de cada día;
y en cuanto a los parricidios,
no hay límite ni medida;
resultan todos tan crueles
que hasta parecen mentira.

Reina la insensibilidad 
de forma tan contundente,
que ante algo positivo
las dudas son evidentes
y el ser humano pregunta:
¿Cómo hoy no hablan de muertes?

Y aquí podría añadir
crueldades y desmanes
y pregonar con el ripio
miles de calamidades;
qué, a ese mundo desquiciado,
le cuesta hablar de bondades.

Francisco Barbachano