Francisco Barbachano
Ante un diagnóstico adverso
lo mejor que puede hacerse
es procurar mantenerse
grande como el Universo;
que de poco o nada sirven, 
lamentos o lloriqueos.

Ante las adversidades
sobran desfallecimientos:
plantar cara es lo propio
y, si se cree, algún rezo.
Que todo ayuda en la vida
y distrae el pensamiento.

Nada de tabúes falsos
engañosos y embusteros; 
que eso es propio de cobardes
atrapados por el miedo.
¡A las penas, puñalás!,
como dice el refranero.

Ya se que es fácil decirlo
y nada fácil hacerlo;
pero miren, se me antoja,
que ello es un buen consejo.
O sea que, lo mejor,
es aplicarse al cuento.

Francisco Barbachano