El mundo está tan repleto
de soberbios gilipollas,
que aguantarlos cada día
es labor muy meritoria.
Gilipollas, digo bien:
¡que palabra tan notoria!
Al ser más corto febrero
la pesadilla es menor.
Son dos jornadas menos
sin gilís alrededor
y eso siempre reconforta
y te hace sentir mejor.
A poco que te descuides
la gilipollez agarras
y hay que andarse con cuidado
por no caer en sus garras;
que algunos no lo parecen
pues tienen más de mil caras.
Toda precaución es poca
mucho ojo, que no es broma;
pues cargar con esa lacra
transforma a la persona.
El vocablo es gilipollas:
insisto amigos, no es broma.
Francisco Barbachano