Un centenar de trabajadores de Cricursa, procedentes de las plantas que esta empresa vidriera tiene en Granollers y en la comarca de la Noguera se ha concentrado este sábado por mañana ante el templo barcelonés de la Sagrada Familia para reclamar la continuidad del empleo después de que la compañía se haya visto abocada al concurso de acreedores que puede acabar con la venta de la empresa.

La elección del lugar no ha sido casual ya que el templo de Barcelona incluye la última creación de la empresa antes de presentar suspensión de pagos: la estrella recientemente instalada en la torre Maria de la Sagrada Familia.

La empresa se encuentra en situación de concurso de acreedores con riesgo de entrar en liquidación y cesar una actividad que emplea a cerca de 300 personas, un centenar largo de ellas en Granollers, donde tiene su sede central. Además a los empleados de las tres fábricas de Cricursa – la de Granollers y dos en la Noguera- se les deben cinco mensualidades. Actualmente los trabajadores están sujetos a un ERTE.

La empresa entró en crisis por culpa de la pandemia. Ante la prometedora evolución de su actividad, la compañía se endeudó para absorber dos empresas y renovar la maquinaria a la espera de unos ingresos que no se han materializado, detonando así la situación de insolvencia que obligó al impago y a entrar en proceso concursal.

Al parecer, dentro del proceso concursal, dos empresas se han interesado en la compra de la firma catalana. Entre los inversores que se han interesado por comprar Cricursa o al menos alguna de sus unidades productivas ha cogido fuerza la oferta de Tvitec, firma leonesa que también produce vidrio para proyectos arquitectónicos, que acristaló la sede de la Generalitat en la Zona Franca de Barcelona. Según ha informado Crónica Global esta propuesta solo garantizaría la viabilidad de entre 50 y 120 empleos de una plantilla de 270.