
Miles de usuarios de la C-17 están indignados por la multa de 100 euros que han tenido que pagar por el radar de Aiguafreda en dirección a Barcelona. Desde octubre, y por sorpresa de los conductores, el límite de circulación en este tramo de la C-17 se redujo de 100 a 80 kilómetros por hora. Desde entonces, las infracciones en este punto se han multiplicado por 10.
Según el Departament de Territori, el límite de 100 kilómetros por hora se bajó hasta los 80 por unas obras. Tenía que ser temporal, pero después se ha decidido mantener porque Trànsit tiene la intención de instalar un radar de tramo de 80 en este punto por seguridad.
Los números del Servei Català de Transit muestran que con el cambio las denuncias se han disparado. Sólo en este punto de Aiguafreda, dirección en Barcelona, se están poniendo más de 3.000 al mes, una enorme diferencia con las 200 infracciones mensuales que había normalmente antes de octubre.
Las quejas han comenzado ya entre los conductores afectados, muchos de ellos vecinos de la zona y por los tanto usuarios habituales de la carretera. Toni Carrasco, vecino de Centelles y impulsor de la plataforma STOP accidentes en la C-17, decía en Catalunya Ràdio que encuentra vergonzoso que en lugar de invertir dinero para reducir la siniestralidad en la carretera se opte por la solución más fácil: castigar a los usuarios.
“Es la solución más cómoda que han podido encontrar. No hay proyectos, no hay cambios, no hay intención de hacer ningún túnel en una carretera que es muy importante para toda la Cataluña central. La única solución es la más económica y que además castiga al conductor.”, decía a la emisora catalana.



