Mi hijo es el número uno
del tenis mundial.
Eso dijo la mamá
defendiendo a su chaval.
Que apoye a su hijo,
es muy lógico y normal.
Novak Diokovic
que és deportista de pro,
montó un circo en Australia;
pero el servio, la pifió.
El gobierno se opuso
y la justicia, lo largó.
Los tenistas de élite
con extrema educación,
lamentaron su torpeza
y su actual situación.
Novak se equivocó
desde la frente al talón.
Cuando el mundo está en peligro
las normas hay que cumplirlas;
no hay que ser un engreído
jugando con otras vidas.
La lección está servida:
ojalá que a Diokovic le sirva.
Francisco Barbachano