Que la población española va camino de convertirse en una de las más longevas pero también de las más viejas del mundo es una realidad estadística que pocos se atreven a negar. El envejecimiento de la pirámide de población de España va además a dar un nievo vuelco con la jubilación de las personas procedentes del llamado baby boom, aquella generación que nació entre 1957 y 1977, de los que hay 7,7 millones, que corresponden a las edades comprendidas entre los 45 y los 9 años. Durante el periodo señalado nacieron en España 14 millones de bebés.

Y son los primeros trabajadores que se jubilarán ya en pocos años y que estarán acumulando las listas de pensionistas al menos unos 15 años más.

Para todo este volumen de población surgirán nuevos problemas como son la atención médica geriátrica, la residencia en lugares apropiados y la atención primaria. En China, país donde se limitó el crecimiento poblacional con la prohibición, en algunos momentos de su historia reciente, de tener más de un hijo, uno de los problemas fundamentales es el de acumular una dramática cantidad de población mayor, anciana y jubilada que no tiene gente joven a su alrededor. En muchas ciudades hay verdaderas legiones de ancianos que pululan por los parques y por las calles.

España no llegará a esa situación pero hay un problema añadido, y es que los servicios asistenciales especializados en tercera edad no están previstos para más de 10 millones de jubilados. Muchas familias no podrán atender a sus mayores de la manera que quieren y desean para sus seres queridos y la política de residencias de tercera edad públicas, a cargo de nuestras Administraciones, no crecen en la manera que será necesario, por lo que muchas Administraciones optan por acordar soluciones con residencias privadas que permitan ciertos cupos regionales.

La opción por la que muchas familias han optado es por derivar a sus mayores a residencias de tercera edad que reúnen los requisitos necesarios de asistencia, atención, alimentación y vigilancia médica, además de la higiene imprescindible.

Otra de las opciones es la de los nuevos modelos de apartamentos con servicios para personas mayores, que suelen tratarse de un conjunto de apartamentos con servicios para la tercera edad que ofrece a sus usuarios calidad de vida, seguridad e independencia tal y como son se tratara de una vivienda propia, con todo lo que uno quiere tener en su casa pero con las atenciones de una residencia para tercera edad. Este tipo de opciones están muy enfocadas a aquellas personas que buscan independencia y seguridad, que quieren vivir en un apartamento pensado para su confort y autonomía.

Los usuarios de este tipo de servicios especializados, y en criente demanda, suelen ser personas mayores autónomas, pero nunca están solas si así lo desean. Las amplias y cómodas zonas comunes suelen favorecer el encuentro entre clientes, familias y amigos. Las personas acceden por una recepción y tienen un funcionamiento totalmente independiente pero con el privilegio que aporta saber que los usuarios tienen la seguridad en atención y servicio a cargo de profesionales especializados en caso de ser necesario.

Dentro de este tipo de servicios se ofrecen además tanto actividades de tipo terapéutico, como es el caso de la actividad física o talleres de memoria, como actividades de carácter lúdico, entre las que destacan salidas culturales, excursiones, charlas, etc.

Pero las residencias de ancianos han evolucionado mucho y son hoy por hoy una opción  demandada y querida por muchas familias que buscan espacios que permitan una mejora de calidad de vida de los usuarios llevando al máximo exponente el compromiso con las personas mayores y sus familias. Este es el modelo que sigue Allegra, residencia gent gran Sabadell, que aúna un complejo de dos edificios de residencia y apartamentos diferenciados y con funcionamiento independiente, pero en colaboración constante que permitan multiplicar servicios y atención y ofrecer alternativas para cada caso o situación.

Con una atención especializada y profesional, totalmente adaptada a las necesidades de cada persona mayor, este tipo de residencias siguen las directrices del modelo de Atención Centrada en la Persona: la voluntad del anciano es el eje de cada actuación, extendiéndose no sólo en la persona mayor, sino a su familia, con un contacto continuo y directo para poder resolver dudas o inquietudes, facilitar la comunicación con su familiar anciano y ofrecer el apoyo que necesite en cada momento o resolver situaciones puntuales, siempre con el mejor servicio.