
Un grupo de investigación del IDIAP Jordi Gol ha estudiado la evolución del deseo de avanzar la muerte en atención domiciliaria en relación con el malestar físico, emocional, espiritual, ético y sociofamiliar. Entre sus principales conclusiones destaca que el deseo de anticipar la muerte es un fenómeno cambiante y complejo que puede emerger en cualquier momento. “La presencia de malestar psicoemocional, espiritual y ético, sobre todo en pacientes sin pareja, deben hacernos tomar una actitud proactiva para identificarlo de manera precoz”, expone Xavier Busquet, profesional del PADES Granollers e investigador que lidera la investigación.
En la investigación han participado diferentes PADES entre ellos varios del Vallès: Geriátrico (Sabadell), Mollet, Paliación Cerdanyola, Paliación Sabadell, Sant Cugat y Santa Susanna Caldes de Montbui.
En total, 1677 pacientes fueron incluidos en el estudio. De éstos, el 69% eran pacientes oncológicos. En un total de 112 pacientes, casi el 7%, se detectó en la valoración inicial deseo de avanzar la muerte. Ese 7% se mantuvo estable en la muestra.
El grupo investigador observó que ni la edad, ni el género ni el estado funcional o la tipología de enfermedad influyen en el deseo de morir antes. En el caso de pacientes que tenían, entre sus cuidadores, a la pareja, o en aquellos que presentaban deterioro cognitivo, se detectó menos deseo de anticipar la muerte. También en los equipos PADES que cuentan con profesionales de psicología y trabajo social, se detectó menos deseo de avanzar la muerte.
En relación con el diagnóstico médico, en 1 de cada 5 enfermos con senectud y en 1 de cada 4 enfermos con insuficiencia renal terminal se detectó deseo de anticipar la muerte.
En cuanto al malestar espiritual, la falta de sentido y conexión se encontraron como elementos activadores del deseo de avanzar la muerte. Por el contrario, la trascendencia, es decir, el miedo al mañana y al morir, fue un elemento protector.
Para el equipo investigador, la Ley de la eutanasia debería poder dar respuesta a este grupo de pacientes, principalmente a quienes rechazan la sedación paliativa.



