La Audiencia de Barcelona juzgará el próximo martes a un hombre acusado de matar brutalmente a la pareja de su ex novia cuando salía de su casa en Montcada i Reixac. El procesado asestó numerosas puñaladas que le provocaron 118 lesiones, veinte de ellas penetrantes en cabeza, cara y abdomen y después le amputó sus órganos genitales. La víctima murió a consecuencia de las heridas causadas.

La Fiscalía, según ha avanzado el diario El Mundo, pide 22 años y medio de cárcel para el acusado además de una pena de 10 años de libertad vigilada cuando salga de prisión y no poder comunicarse o acercarse a su ex pareja. También reclama que indemnice con 380.000 euros a los familiares de la víctima.
La Fiscalía remarca que en el momento de cometer el crimen el acusado tenía sus facultades afectadas por una esquizofrenia paranoide y trastorno de la personalidad, por lo que considera que se debe tener en cuenta este atenuante.

El escrito fiscal señala que sobre las siete de la mañana del 1 de junio de 2019 el acusado, con antecedentes, se dirigió a un bar cerca del domicilio de su ex novia en una zona próxima a la estación de Rodalies de Santa Maria de Montcada i Reixac y allí se espero a que saliera.

Cuando ella y su pareja salieron del domicilio el procesado salió del bar precipitadamente y fue hacia la pareja con un cuchillo de grandes dimensiones, que escondía en una mochila, para matarlos. La víctima se interpuso en su camino para evitar la agresión a la mujer y el procesado empezó a querer clavarle el cuchillo en el cuello sin conseguirlo.

Sin embargo, la víctima cayó al suelo y el acusado se sentó encima impidiendo que se moviera y que pudiera defenderse. Según el fiscal buscó provocarle «un terrible dolor innecesario para alcanzar el fin letal perseguido». Así le provocó numerosas puñaladas por todo el cuerpo, en especial la cabeza, y le causó 118 heridas. Después le cortó los genitales. La víctima murió poco después por las numerosas lesiones que presentaba.

El acusado fue reducido por diversas personas que vieron el ataque desde el bar hasta que llegaron agentes de los Mossos d’Esquadra que lo detuvieron. Según varios testigos hacía varios días que amenazaba al actual novio de su ex pareja con matarlo.

El juez de Cerdanyola, dada la brutalidad del asesinato, decretó prisión incondicional para el acusado.