Los días de confinamiento
te hacen pensar
en penas y sufrimiento;
en el dolor de la muerte
de aquellos seres queridos
que se fueron para siempre.
El cruel coronavirus
cambio el mundo de repente;
fue un antes y un después
que nos hizo impotentes
y los llamados expertos,
nos mintieron claramente.
Los males no vienen solos
y para muestra un botón.
La tragedia se ha ensañado
en el mundo, y en La Palma,
destruye con desmesura
lo que pilla con la lava.
La ambición de los gobiernos
sólo sabe prometer:
es demagogia podrida
velando por su interés
y el mundo se desmorona,
siempre rendido a sus pies.
Francisco Barbachano