César Alcalá

Dicen que a perro flaco todo son pulgas. Y en este caso las pulgas se amontonan el Partido Popular de Cataluña. En plena campaña electoral tuvo que dimitir Daniel Serrano por una denuncia malos tratos a una expareja. Ahora vuelve el tema a primera línea informativa con Albert Fernández Saltiveri al ser denunciado por malos tratos por su expareja y presidenta de nuevas Generaciones, Irene Pardo. A esto le tenemos que sumar los malos resultados electorales. Todo esto provoca una caída libre del partido con un paracaídas roto y el de repuesto inutilizado.

Es muy grave los resultados electorales. Cuando un partido político -limítrofe a tus ideas- pierde 30 escaños y tu no sólo no consigues ganar alguno, sino que pierdes uno, hay un problema. Y este no se centra en el candidato Alejandro Fernández. Quizás uno de los mejores políticos que tiene Cataluña. El problema está, como diría Cruyff en el entorno. Y es que el entorno del PP de Cataluña tiene miga.

En este país nadie dimite, pero deberían. En primer lugar lo debería hacer el que tuvo la idea de poner de número 2 y de número 3 a una en de Ciudadanos y a una regidora del Ayuntamiento de Barcelona, en el partido de Manuel Valls, que no sólo no ha dejado su acta en el ayuntamiento, sino que quiere compaginar ambos trabajos. En el ayuntamiento de Barcelona pensará de una manera y en el Parlament como miembro de l PP. Además de ser una ex de Unió que apoyaba el referéndum de autodeterminación. Dentro del PPC hay importantes figuras -Manuel Reyes, Santi Rodríguez, por ejemplo- que fueron relegados por una idea suicida electoralmente hablando.

También tendría que dimitir el jefe de campaña electoral. Vuelvo a repetir, sabiendo como podían acabar las elecciones, pues se sabía que Ciudadanos perdería escaños, lo hizo tan bien que no solo no ganó, sino que perdió. Y es que la estrategia llevada a cabo por Oscar Ramírez, en cualquier país civilizado, le hubiera costado su cargo. Es más, desde 2019 tiene una guerra abierta con Josep Bou en el Ayuntamiento de Barcelona. Recordemos que el PPC tiene ahí representación gracias a 45 votos.

Desde el primer momento a Josep Bou se le ha ninguneado. Tenían la idea que Barcelona estaba perdida y sólo Bou remontaría las malas expectativas. También se falló en esto, pero, al menos, se mantuvo la representación. Y así se podría seguir explicando que no se tiene ningún respeto por las Comarcas. Se ningunea a todo a todo el mundo. Muchos han dejado sus cargos o, viendo que el PPC son dos grupos de amiguitos, han referido votar al PSC o a VOX. Y esto ocurre cuando no cuidas a tu militancia.

En Barcelona, en la provincial, hay un grupito de 5 amigos que hacen como don Juan palomo. Lo han centralizado todo y se han olvidado de todo y de todo. Ni siquiera han llamado a la gente para hacer de apoderados y, cuando lo han hecho, ha sido el día antes de las elecciones. Hicieron ejecutivas en todas las Comarcas y desaparecieron los presidentes comarcales. Lo centralizaron todo en la sede de la calle Urgel. Este gran fallo lo pagarán en las municipales. Piensan que las elecciones se ganan quince días antes de las elecciones. La realidad es que tiene que haber un trabajo diario, desde el día siguiente de las elecciones. Sin Comarcales, sin presidentes, sin un músculo de afiliados, es imposible hacer nada y menos ganar o sacar buenos resultados en unas elecciones.

Sólo aquellos que hoy destacan en el PPC -Albiol y Manuel Reyes- tienen claro esto y llevan años trabajando la calle. Los actuales nada de nada. Y así lo único que conseguirán es poner una lápida a un partido que está en la UCI. Parece como si hubieran contratado a alguien para hundirlo, como se hace con ciertas empresas. Luego hay los movimientos de sillas. Ninguno quiere perder la poltrona y se miran de reojo para conseguir más poder. Están apartados de la realidad no de la calle, sino de lo que piensan sus afiliados. Muchos han roto el carnet y se han ido a casa. Y lo peor es que no han hecho nada para impedirlo y se han quedado con los brazos cruzados.

Decía que le PPC está en la UCI. Y lo seguirá estando hasta que alguien tome ciertas decisiones que no son difíciles de tomar. Se debe volver a contar con los afiliados. Estos son los soldados que te harán ganar unas elecciones. No se les puede ningunear ni despreciar. Son vitales para el crecimiento de un partido. Sino recordemos los excelentes resultados conseguidos por Alicia Sánchez-Camacho o Vidal-Quadras, en esa época el afiliado era tan importante como el presidente.

En segundo lugar hay que dar la cara, buscar responsables, y limpiar lo que sobra. Esto no es un juego. La gente debe asumir sus errores y dimitir. Muchos de los que están actualmente llevan toda la vida hí y no saben hacer otra cosa.

Y, por último, deben contratar a un buen spin doctor. Se debe crear una storytelling que la gente se crea, que sea asumible y anime a la gente a volver otra vez a confiar en el partido. La imagen actual es nefasta. Por eso se deben poner en manos de un profesional que saque lo saque de la UCI. Sólo así el PPC tendrá futuro. De lo contrario está condenado a ser un partido residual en Cataluña, que solo mantendrá representación en algunos municipios, desapareciendo del Parlament y de los ayuntamientos importantes de Cataluña.

César Alcalá