La bacteria seca las hojas de árboles como el almendro

El Ayuntamiento de Bigues i Riells ha hecho un llamamiento a la población para la detección y eliminación de la Xylella fastidiosa, una bacteria que puede causar daños graves en una gran diversidad de plantas cultivadas, ornamentales y silvestres.

La Xylella fastidiosa, informan desde la concejalía de Medio Ambiente de Bigues i Riells, puede afectar cultivos de gran importancia económica en Cataluña: como la vid, el olivo, los cítricos o los almendros. Esta bacteria puede tener más de 300 plantas huéspedes y se transmite por material vegetal de plantación y de una planta a otra, por insectos vectores. De este modo, coloniza el xilema y obtura los vasos conductores, lo que provoca el secado de hojas y ramas, y finalmente, la muerte de la planta.

La principal medida de control fitosanitario pasa por extremar las precauciones respecto al comercio del material vegetal huésped y, especialmente, el procedente de zonas con presencia de la bacteria. Este material vegetal deberá proceder siempre de productores oficialmente autorizados. En cualquier caso, es fundamental comunicar, inmediatamente, cualquier sospecha de la presencia de esta bacteria en el territorio, el Servicio de Sanidad Vegetal

Una vez detectado un foco, los tratamientos químicos contra la bacteria no son efectivos. Por este motivo, es necesario la eliminación inmediata de las plantas afectadas y la vegetación silvestre circundante que pueda actuar como huésped de la bacteria, hacer tratamientos insecticidas contra los vectores y establecer un programa de vigilancia intensiva.

La Xylella fastidiosa provoca daños cuando coloniza el xilema de la planta huésped. Su multiplicación en el interior de los vasos puede llevar a la obstrucción del flujo de la savia bruta -principalmente agua y sales minerales-. Los síntomas varían de unas plantas huésped a otros. En algunos casos se corresponden con los síntomas típicos de estrés hídrico: marchitamiento o decaimiento generalizado y, en casos más graves, el secado de hojas y de ramas, y finalmente la muerte de toda la planta. En otros casos los síntomas se corresponden más a los provocados por deficiencias de minerales, como la clorosis internervial o moteado en hojas.

Esta plaga, presente en el continente americano, se detectó por primera vez en Europa en el año 2013 en el sur de Italia y afectaba gravemente los olivos; posteriormente, en 2015 se detectó en Córcega y en Francia continental (Costa Azul) y afectaba plantas ornamentales, principalmente Polygala myrtifolia y adelfas; en noviembre de 2016, se detectó en las Islas Baleares, en 2017, en Alicante y en 2018 en Madrid y en Andalucía. Recientemente, en 2019, la plaga se detectó en Portugal.