Bolsas para evitar que la procesionaria llegue al suelo y provoque accidentes

Mollet del Vallés no quiere que haya incidencias con la procesionaria y que se produzcan los habituales accidentes de las personas o los animales que las tocan. Para evitar este peligro ha tomado medidas y ha retirado las bolsas de orugas donde se concentran antes de la llegada de la primavera. Paralelamente se ha empezado a señalizar las zonas que pueden ser sensibles a la procesionaria.

En Mollet, como en todas partes, con la llegada de la primavera, las orugas procesionarias que se concentran en bolsas durante la época invernal en las partes superiores de los árboles, comienzan a bajar a tierra. Este hecho supone un peligro para las personas y animales domésticos que las tocan.

Este año Mollet se ha anticipado y durante los meses de octubre y noviembre de 2020, explican desde el Ayuntamiento, los servicios técnicos municipales han ido haciendo controles preventivos para monitorizar la presencia de la procesionaria del pino, tanto a los pinos como los cedros de la ciudad.

«En aquellos lugares donde se detectaron bolsas, se procedió a eliminar de forma mecánica. En controles posteriores se constató que la actuación había sido eficaz», explican.

En estos momentos, época del año donde pueden salir las orugas de procesionaria, se está haciendo una nueva revisión para eliminar aquellos nidos de procesionaria detectados que hayan podido sobrevivir al primer tratamiento.

Paralelamente a estos trabajos, el consistorio ha adoptado medidas preventivas como señalizar las zonas afectadas, favorecer la biodiversidad y los pájaros que se las pueden comer, capturar a los adultos, cortar y quemar las bolsas e instalar anillos de captura de las orugas para que no lleguen al suelo.