El «Proyecto de seguimiento e investigación de la nutria en las cuencas del Besòs y del Tordera», que está llevando a cabo el Observatorio Rivus, dentro de la Fundación Rivus, confirmó la reproducción, por segundo año consecutivo, de este mamífero en los ríos Tordera y Besòs.

Durante los últimos dos años (2.019 y 2020 en el Tordera y 2020 también en el Besòs) se ha alcanzado el hito más esperada: las nutrias se han reproducido en ambas cuencas por primera vez después de su extinción local a finales del siglo pasado. En total, se han identificado cinco grupos familiares en la cuenca del Tordera y uno en la del Besòs. La población actual se sitúa aproximadamente en 10 nutrias en la cuenca del Besòs y un mínimo de 20 en el Tordera.

«La progresiva recuperación de la nutria en este ámbito no es sólo el triunfo de una especie bandera y carismática, sino también el de toda una comunidad ecológica que se desarrolla bajo su paraguas», explica Arnau Tolrà, biogeografía e investigador de esta línea de seguimiento, que también cuenta con el apoyo del Consorci Besòs Tordera, la Fundación Barcelona Zoo y el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), y con el patrocinio de Grifols y Freudenberg .

Las zonas de reproducción de la nutria coinciden con los sectores de río que gozan de una dinámica fluvial más cercana a la natural, de una mayor disponibilidad de refugios en las orillas y de heterogeneidad de ambientes, con presencia de elementos como madera muerta dentro del cauce. Aspectos que van ligados a una mayor tranquilidad y una mayor abundancia y accesibilidad al alimento.

En este sentido, la dieta de la nutria es variable a lo largo de las estaciones del año y se compone principalmente de peces, pero también integra proporciones destacadas de cangrejos y anfibios. Las especies más consumidas son el bagre, el barbo de montaña y el cangrejo americano. En el caso concreto de la cuenca del Besòs, la dieta presenta una menor diversidad de peces autóctonos, una mayor proporción de peces exóticos y una menor proporción de especies amenazadas, como la anguila y el espinoso.

Josep Monràs, presidente de la Fundación Rivus comenta al respecto que, «el retorno de la nutria a nuestras cuencas ya es una realidad; desde hace una década, los individuos divagantes han ido aumentando progresivamente y ya se puede afirmar que se han establecido definitivamente».