Roberto Giménez

En la ‘Carta del Domingo’ pasada hablé de un tema catalán de actualidad, las  elecciones del 14-F que no me equivoqué porque hablé sobre las encuestas, dije que los indepes no conseguirían su sueño, la independencia, aunque ganen las elecciones.

Ésta semana escribiré sobre secretos políticos del pasado de Granollers que los conozco por mi profesión, que les sorprenderá.

Mariano Ganduxer era el amo comarcal del Vallès Oriental había nacido en la ciudad y consiguió hacer posible un viejo refrán católico en Granollers: en España hay tres jueves que relucen más que el sol: jueves santo, Corpus Cristi y  el día de la Ascensión.

El jueves de la Ascensión Granollers era una fiesta.

Las personas de más de 50 años lo saben: Venían en trenes de Barcelona aquel jueves festivo que llenaban la ‘carretera’ de Vic. Granollers ese día era la capital de la provincia: en los 40, 50, 60 y principios de los 70, portadas de LA VANGUARDIA y toda la prensa de la ciudad condal lo anunciaba, la 1 de TVE y hasta el obligatorio NODO lo filmaba. Granollers y el Vallès salía en pleno a la carretera para el desfile de los tractores de la comarca.

El éxito  no era de los alcaldes franquistas sino del cacique con más poder de la comarca, Mariano Ganduxer, que tiene una calle en el barrio alto de BCN que lleva su nombre. Ganduxer, el rey de la patata, era un personaje despreciable que ponía y quitaba alcaldes a su antojo a través , nominalmente del gobernador civil que se cargó en 1962 al notario Carlos Font Llopart, procurador en Cortes por el  llamado tercio familiar en aquella democracia orgánica de los Principios del Movimiento Nacional…

El rey de la patata cesó al alcalde franquista: su padre, también notario, había sido asesinado por la FAI por  ser rico. Tenía un chalet en Sitges, por eso el hijo fue franquista. La sangre  une mucho por eso estaba en las Cortes generales por el tercio familiar. Era el premio de Régimen autoritario que ha pasado a mejor vida.

Mariano Ganduxer el capo de la comarca era como un señor feudal que hacía lo que le daba la gana: obligaba a los payeses de Palau, Canovelles, Les Franqueses y de la Roca que todos los jueves de la Ascensión que vinieran a desfilar en Granollers. ¿Cómo? Era el jefe de la II zona agrícola: todos los payeses de éstos pueblos tenían que desfilar porque sino no les daba semillas para cultivar en los años del hambre, aquel Vallés era rural, las fabricas llegaron en los años 60.

Pere  Viaplana Riera cuando volvió de la guerra de África en 1940, licenciado de la Legión, se encontró un saco de patatas, y lo llevó al Auxilio Social para dar de comer a lo pobres. Viaplana nunca se llevó bien con el de la patata.

Roberto Giménez