Roberto Giménez

La Historia es un espejo que se repite en lo bueno y en lo malo por eso es preciso conocerla. Conozco la Historia local del siglo pasado, no sólo por mi profesión sino por mi pasión por la Historia.

Hoy está de actualidad la corrupción del PP que tanto le ha penalizado, y que penalizará. Pero es una tónica del pasado desde el alba del mundo. Empezaré con 1939 cuando el cacique Mariano Ganduxer, que tiene en  BCN una calle a su nombre en la zona alta. Don Mariano tenía el sobrenombre  de ‘el Rey de la patata’ porque era un corrupto de libro. Mandaba más que los alcaldes en los años 40, hasta que en los 50 fue nombrado a propuesta de Pere Viaplana Riera al notario Carlos Font Llopart alcalde de Granollers.

Font consiguió que el tren pasará por el levante de la ciudad donde estaban las cuevas donde mal vivían los inmigrantes andaluces y extremeños que habían llegado a la capital del Vallès buscando el pan que en su tierra no tenían, nadie se va de su tierra porque quiere, como hoy los extranjeros que todos conocemos porque buscan el futuro de sus hijos. 

El gobernador civil de Barcelona que daba broncas como si tuviera una úlcera en el estómago, Pere Viaplana al jefe de la Falange local de FET Y DE  LAS JONS y ex legionario no le gustaba hablar pero tenía que hablar  con él porque era el hombre fuerte del Caudillo en esta provincia. Le propuso a Font diciéndole que un huérfano de padre muerto en Sitges  estaba considerado como un fiel aliado, cientos de empresarios catalanes huyeron a Francia y se pasaron a la San Sebastián nacional.

El alcalde Font fue  cesado por el gobernador civil de Barcelona a propuesta del rey de la patata y una pléyade de los caciques de la ciudad: los Roca  Umbert, Estebanell y Pahisa, los Trullas, los Torras y los altos industriales no los Camp Puigdoment ni los Botey, los propietarios de EGA, Enrique Garrell Alsina, que contrataron a trabajadores de la antigua república.

Roberto Giménez