El ministro Illa se va:
eso ya estaba cantado
pero, se queda Simón,
sumiso e iluminado.
Hay que ver el roquerol,
el follón que ha armado.
Parece que los contagios
que aumentan día tras día,
importan menos que nada
porque sólo importa Illa.
Pactará con el diablo,
por la ambicionada silla.
Sánchez como los magos
es un perfecto virguero.
Los nombres de la baraja
han de cubrir ministerios.
Hace barajar, cortar,
y salen los predilectos.
Y todo para que Illa
presida la Generalitat.
Entre tanto titubeo
confunden el más pintado.
Que Sánchez miente hábilmente,
es un hecho consumado.
Francisco Barbachano