César Alcalá

Las cartas están encima de la mesa y, si no ocurre algo imprevisible o alguna sorpresa, el 14 de febrero del 2021 los catalanes estaremos convocados a elecciones. Finalmente se ha abierto el melón y tendremos el derecho que nos han negado ERC y Junts per Catalunya de elegir al nuevo presidente de la Generalitat. Recordemos que el tiempo de convocatoria caducó hace meses. Pero, como que aquí nunca pasa nada, nadie ha protestado y la inactividad ha sido una constante en estos meses. Cataluña ha quedado paralizada como consecuencia de conflictos internos de estos partidos y no por culpa del Covid.

Estas elecciones tienen que dar paso a una nueva forma de hacer política. Ya conocemos lo que nos proponen todos los partidos del arco parlamentario catalán. Siempre es lo mismo. Se repiten elección tras elección. Tanto la derecha, como la izquierda y los independentistas tienen un mensaje que está caduco. No aportan nada nuevo. Unos venden una quimera que saben irrealizable, los otros atacan esta quimera, aunque saben que tampoco se llevará a cabo. Al final esos discursos entran en bucle y no evolucionan elección tras elección.

Sin embargo, las cosas pueden cambiar. Desde hace tiempo está sonando un nombre en mentideros políticos. Un nombre que, poco a poco ha cogido fuerza y los mejor -o peor para algunos- empieza a ser respetado por miedo. No es la primera vez que uno oye que Astrid Barrio puede ser la Merkel catalana. Por muchas razones está destinada a serlo. En primer lugar por necesidad. En segundo lugar porque hay una sector de la población que es favorable a su pensamiento. Y, en tercer lugar, porque ya va siendo hora de que el en Parlament de Cataluña haya una persona que supere con creces el nivel intelectual de muchos. Y es que la política catalana ha entrado en barrena ya no sólo ideológicamente, sino de intelectualidad.

Astrid Barrio aparte de ser politóloga, es profesora de Ciencia Política en la Universidad de Valencia. Una rara avis teniendo en cuenta el nivel que vemos semanalmente en los debates del Parlament, donde lo único importante es demostrar a la grada que uno es más independentista que los otros. Es una lucha para ver quien la tiene más grande… la razón, claro. Y es que Astrid Barrio es una figura al margen de todo lo que vemos diariamente. Un personaje que marca la diferencia y que sorprenderá a más de uno.

No quiere quedar bien. Y esto es fundamental en la nueva política que debe marcar el futuro de Cataluña. En una de sus declaraciones públicas manifestó que buscaba la reconciliación. ¡Fabuloso! Con la cultura política que tenemos, que un personaje como Astrid Barrio salga a la palestra y diga que busca la reconciliación, es digno de mérito. Pocos se atreverían a decirlo y menos ha hacerlo. Y es que la Lliga Democràtica de la cual ella es la presidenta no sólo apuesta por la reconciliación, sino por el indulto de los políticos independentistas. Se puede estar de acuerdo o no con estas declaraciones, pero lo que uno no puede negar es la grandeza de miras. Es el único partido político que lo ha pedido. Ni los suyos lo han hecho y menos la llamada oposición. Por eso decía antes que nos sorprenderán.

También, rememorando a Josep Pla, afirmó que “necesitamos partidos de señores y señoras de Barcelona”. Una tradición que desgraciadamente se ha perdido y había sido olvidada. Y necesitamos esto porque el independentismo ha corrompido los propósitos del catalanismo clásico. Porque, evidentemente, el independentismo tiene un alto nivel de infantilismo. Y basándose en ello han hecho creer a la gente que todo es posible. Y no todo es posible. Y menos la quimera que nos han querido vender desde que Artur Mas tuvo la brillante idea de enfrentarse a España.

Sabe perfectamente que los independentistas nunca se arrepentirán de lo que hicieron y que, siempre que puedan, volverán a hacerlo. Sin embargo aboga por la reconciliación y para que Cataluña vuelva a ser aquella tierra próspera y donde todo el mundo quería invertir y trabajar. La Merkel catalana lo tiene muy claro. Por eso será un personaje que sorprenderá a todo el mundo en las próximas elecciones y más cuando pueda debatir con todos en el Parlament de Cataluña.

César Alcalá