José Manuel Gómez

Son ya múltiples las variopintas actuaciones de este Gobierno que ya nació con los pilares de barro que le suministraron los antisistema, nacionalistas y separatistas, algunos  formando parte integrante de él, caso de Podemos, cuya ingenuidad, parece que no tiene fin al no saber distinguir mínimamente entre su libertad de expresión en la promoción de su especial ideario, respecto a la imagen a la que debe  como partido en su concreta función a nivel institucional.

  Entre toda una extensa batería de despropósitos, -en plena pandemia y crisis económica nunca jamás vista en la historia-, con un nivel de paro más alto de Europa, se pretendió aun así cambiar radicalmente el Estatuto de los Trabajadores,  con el evidente riesgo que ello podría provocar tanto para el mismo empleo, como para la inversión extranjera resultante de esa inseguridad jurídica pretendida; impericia inoportuna al timón que Europa ya se ha encargado de hacer virar a raíz de pedirle las vitales ayudas económicas para la recuperación, pues obviamente, no es hora de “ideologías” y si de “realidades”.

  Paralelamente, con el supuesto fin altruista de cubrir la pobreza de una buena parte de la población, una de las mayores de Europa,- en parte también hay que reconocerlo, resultante de los bajos salarios fruto del neoliberalismo imperante de décadas – hecho que curiosamente se anunció coincidiendo con las elecciones gallegas y vascas-, se aprobaron  unas ayudas de mínimo vital, las cuales solo han pagado menos del 10% de las solicitudes. Ello unido a la tramitación paralela de los ERTES.,llevó al colapso por falta de funcionariado e infraestructura informática que ha puesto de relieve también Europa, quien tras un serio aviso, dio apoyo económico también para paliarlo.

Subir de nuevo el S.M.I como se intentó, parecería lógico para adaptarlo a la media europea si no fuera que recientemente se incrementó sustancialmente, por lo que otra súbita subida, y en este especial momento, parecería al menos arriesgado, y donde la prudencia aconsejaba dejar pasar la tormenta perfecta que nos afecta, pues “en política, lo lógico, no necesariamente es oportuno”, por lo cual  sin duda, sería mejor concentrarse en la “realidad inmediata”, con más de 100.000 trabajadores aproximadamente que aún no han cobrado los ERTES. desde marzo; en los desprotegidos autónomos ( base y pilar primordial del empleo), o  en las 100.000 personas que recientemente se han dado de alta en la SS., bien sea en calidad de pensionistas, viudedades o orfandades, y que llevan cuatro meses sin cobrar.

 Ante este negro panorama, – expresado por el FMI.- para darle si cabe más tensión social, se entremezclan unas serie de cuestiones “ideológicas”, prioritariamente de carácter “histórico”, que lo único que hacen gratuitamente es dividir, enfrentar y crispar aún más una  sociedad de por sí ya tensa, caso  del tema de la Ley de Memoria Democrática (en realidad histórica, continuadora de la de 2007); que entre otras peculiaridades, -sin generar precisamente PIB., y si más bien bilis y rencor de supuestos fantasmas superados, que algunos iluminados aun así interpretan nicho de réditos electorales-, provoca un gasto notorio inmediato de 700.000 euros para el loable fin de levantar los cadáveres de las cunetas, (solo las de la “izquierda”)que por mera “oportunidad”, bien podrían haber esperado un tiempo prudencial hasta una mínima mejoría económica. Nada se dice por cierto de los asesinatos de la izquierda en el periodo 1931 a 1.936 que fue en gran medida la “causa” del “efecto”, la “G.C” (persecución, ensañamiento, violaciones, expropiaciones y asesinatos de eclesiásticos, fusilamientos masivos como Casas Viejas, no respetar la CE. republicana de 1.931, torturas en checas, levantamientos revolucionarios, pistoleros a sueldo, anarquía inifinita en suma…..) que la izquierda, antes o después tendrá honestamente también que asumir. Igualmente se intenta por Ley prohibir toda ideología del franquismo, pese a esas peculiaridades de “causa-efecto” que se pretenden ignorar, aspecto que legalmente depuraran los Tribunales, pues el Gobierno, no tiene potestad para prohibir por ley una manifestación ideológica concreta que afecta a “derechos fundamentales” obvios, más en ese contexto tan especial expresado. Abriendo una supuesta “caja de Pandora” ajena, con mero afán electoralista, ahora se encuentra con el “revisionismo histórico conjunto”, y ellos forman parte esencial y activa también de esa caja; pues santos, lo que se dice santos, que se sepa no abundaban precisamente, ni los ha datado el Vaticano, y que explicaría a su vez ese futuro cambio en el nomenclátor con Largo Caballero e Indalecio Prieto. Ese, es pues otro error habitual en nuestros políticos actuales, hacen una jugada, – jaque- sin calcular sus consecuencias posteriores- mate-.

    Por si el galimatías fuese poco, y para facere aún más entuertos, deciden incluso en plena pandemia de marzo, dar preferencia a la tramitación de los indultos de los condenados del proces, pese a atentar a obvios “principios penales y de justicia “de un Estado de Derecho, todo ello se supone para aprobar unos “presupuestos”; e incluso pretenden modificar a la baja los delitos de sedición y rebelión, tanto para poner en la calle a los presos – en unos plazos de prisión insignificantes para los graves delitos cometidos-, como supongo, para atenuar el seguro futuro intento que expresan impúdicamente los mismos condenados; sin olvidar el también loable fin de favorecer a los partidos nacionales separatistas que apoyan al gobierno en sus próximas elecciones autonómicas, lo que provocará que los separatistas sigan con “el síndrome del emperador”, sin atisbar ni asumir la norma imperativa de “Kelsen” previa y democráticamente asumida por esa misma supuesta madura sociedad.

  A lo anterior se suma que los antisistema de Podemos, persisten en elevar los impuestos(cuando Europa tiende a lo contario), seguir promocionando las “ocupaciones de inmuebles y al mismo tiempo negarlas, razón por la que en el Consejo de Ministros volvió a prohibir el desalojo a los desahucios acordada en marzo, todo ello, afectando la “propiedad privada”, “la seguridad jurídica”, y “la inversión extranjera” de tal sector, inseguridad que no solo afecta a fondos buitre y propiedades de bancos, y grandes tenedores como mantienen,  sino también al pequeño propietario, que lo único que provocará es reducir la oferta e incrementar en consecuencia el precio de libre mercado, ley de la oferta y la demanda que también quieren intervenir, fijando arbitrariamente unos precios tasados que da más la impresión de estar en un mundo “comunista” pues hay una verdadera “expropiación” encubierta sin indemnización que no casa con la “función social de la propiedad” del Art. 33.2 CE., pretendiendo cargar así el peso al ciudadano, cuando es en realidad una obligación del Estado que reiteradamente incumple acorde al Art. 9.2 CE.. Paralelamente, permiten que la Generalitat regule y acose aún más la propiedad privada inmobiliaria, aun si tener competencias estatuarias, y donde meten un elemento antijurídico en civil “la retroactividad”.

  Para más guinda, matando ahora a Montesquieu, el poder ejecutivo intenta invadir competencias del poder judicial, poniendo y cesando a cargos de la Fiscalía – puesto de manifiesto recientemente por el Grupo de estados contra la corrupción “Greco” perteneciente al Consejo de Europa- (Informe del Estado de Derecho de la Comisión que también hace referencia a similares actitudes del gobierno anterior); criticar e intentar no acatar sentencias que le pueda afectar ( caso de Podemos), quienes cuando se les abre un procedimiento penal, intentan influir y en último extremo decir que hay una persecución y acoso de las cloacas del Estado; mientras abre todos los otros frentes sociales posibles (leyes de género, eutanasia, odio, de lenguaje inclusivo, degradación de la transición política…) que lo único que consiguen por el momento es enfrentar más a la sociedad en conjunto.  No es de extrañar que con tanta temeridad- permitida obviamente por el PSOE-, dicho partido podemita con un líder tan radical como falto de sentido común, convirtiera un partido joven y prometedor en anciano y simbólico de lo que fuera antaño; permisibilidad del PSOE con su aliado, sería la de continuar en el poder aunque sea a base de malabarismos, mientras su socio se guillotina solo.

 No contentos con lo anterior, también Podemos, con nuevo beneplácito del PSOE, intenta atacar la monarquía parlamentaria existente, con el loable fin dicen, de darnos más “libertad”, utilizando para ello los medios públicos de comunicación, caso de TV.2, como nunca antes se había hecho al menos de una forma tan torpe y descarada, sin clase, sin estilo, menos sutileza de ningún tipo; tema monárquico que obviamente el pueblo, no está por la labor, pues no ociosamente recuerda que las dos repúblicas históricas empezaron mal y acabaron peor. ¿Se imaginan Uds., a Pablo Iglesias de Presidente de la Republica? ¿No sabe todo un supuesto doctor en ciencias políticas deslindar al menos intelectualmente que la monarquía parlamentaria no tiene nada que ver con la previa absolutista?, si por lo contrario el pobre razonamiento, es que lo puso Franco, entonces peor pues ignora lo que es un “proceso constituyente” de una constitución internacionalmente legitima (aspecto que tampoco acaban de dilucidar los separatistas). Lo mismo ocurre con el intento de desprestigiar “la transición”, las únicas décadas de bonanza de España en lo político, social y económico como jamás se había conocido en toda su triste historia. No hay que insultar pues a la mínima inteligencia, y de seguir así, la izquierda perderá el debate de la intelectualidad y razón que cree poseer.

 Mientras, la nefasta gestión de la pandemia, la peor de Europa,  sigue su curso incierto. En cuanto al verdadero pilar, “la economía”, prácticamente ni se habla de ello, y más bien se improvisa,  dando la sensación al ciudadano como si estuviera el piloto automático puesto y en todo caso esperando la salvación de Europa, donde la deuda pública representa ya un 110% de P.I.B, y habría que remontarse a 1.902 para encontrar un precedente similar.

  En definitiva, ¿que se pretende con tanto hiperactividad, enfrentamiento social, colapso, ineptitud, acoso a instituciones?, pues al final hasta vamos a tener la sensación que hasta  los separatista son más sensatos y moderados, puesto que ni el fin, ni los medios empleados son claros, ni justificados, menos sensatos. Honestamente, también hay que decirlo, la derecha tampoco destaca por su sentido de estado en intentar atenuar esta presión de los radicales de esa parte insignificante de población y partidos extremos que triste y curiosamente están dictando los destinos del país.

 Una posible explicación lógica a tanta ilógica- pues no todo debe ser exhumar y fusilar  a supuestos “enanos” llámense A. Smith, Rousseau, Siegès o Montesquieu-, podríamos encontrarla en nuestro extraordinario “espectador”, pensador y filósofo Ortega y su obra “La Rebelión de las masas”. Esas masas, -que no necesariamente tendrían que ser obreras- pretenderían pedirle todo al Estado a cambio de una obediencia ciega, lo que tendería a una “hiperdemocracia”, donde la masa “se emanciparía  sin asumir responsabilidades”, y donde los mejores serian absorbidos por “el coro”, por lo que el esfuerzo individual propio del liberalismo pasaría a segundo lugar. La masa gobierna por clichés, muy alejado de la política clásica meditativa y de razonamiento, pues busca la acción inmediata, sin debates, sin tolerar al que opina diferente. Esas meditaciones, realizadas en 1.925, fueron todo un augurio de lo que posteriormente ocurrió en los oscuros años 30, esos que parecen ser el objeto principal de preocupación del actual gobierno, en vez de la realidad presente y de los verdaderos problemas de los españoles, esos que A. Machado ya no ociosamente encomendaba a Dios.

José Manuel Gómez