Roberto Giménez

Este domingo tengo un póker de ases para elegir de temas de actualidad todos interesantes a saber: la ley de la eutanasia; el espionaje del CNI en el seguimiento de Bárcenas que deja al PP como ejemplo de lo que los servicios secretos no pueden hacer porque la Inteligencia tiene que estar al servicio del Estado no del gobierno; la calabaza de la rebelión de todos los ayuntamientos al gobierno de coalición  PSOE-PODEMOS que sólo quiere Pablo Iglesias; y el escándalo de Pedro Sánchez que cada vez se parece más a ZP, del lenguaraz presidente que dijo que sentía la muerte de un etarra, podía haber dicho que no  se alegraba de la muerte de un terrorista, que suena a un guiño de BILDU…

Póker de ases, pero ya que escribo en el digital que ha tomado el relevo a la REVISTA DEL VALLÈS quiero escribir de la extinta revista que tantos vallesanos añoran, yo no: siento su muerte, después de setenta y tres años, la decana catalana del siglo XX, que tenía setenta dos mil lectores cuando la dejé en diciembre de 2012.

Me gusta la Historia pero no mi pasado, lo único que me interesa es el presente y lo que tiene que pasar. Tengo muchos proyectos no tengo tiempo para aburrirme…

Hace tres días vi por el canal COSMO una película real de un periodista local de San Francisco que descubrió que agentes de la CIA en los años 80 ayudaban a la Contra de los sandinistas de la Nicaragua comunista, y que algunos agentes de la  CIA participaban en el narcotráfico de cocaína que lleno de polvo blanco los EE.UU. Fue despedido de su diario local y los siete años apareció con dos tiros…

Me acordé de una vieja historia de principios de 1990 cuando el primer el primer fugado de Quatre Camins me llamó a la Revista para decirme que me quería contar en una entrevista sobre la experiencia en la cárcel abierta en 1989, por eso recuerdo que era el primer fugado.

 Estaba en Francia. Me dijo que me había leído un reportaje de las dos página centrales titulado: ‘El rata, de prisa de prisa, encontró la muerte’. El rata era un delincuente juvenil que acababa de atracar un banco en Cardedeu, lo persiguió la Guardia Civil y murió contra un poste de un árbol. Me lo contó su desconsolada madre que me decía que su hijo era un buen chico pero que le perdió la heroína.

El fugado me dijo que él conocía al ‘rata’ y quería que los lectores conocieron su historia. No fui a la cita, no por miedo, yo nunca lo he tenido hay quien me dice que soy muy atrevido, no es ningún halago…

Roberto Giménez