
Durante el mes de junio se ha llevado a cabo la última tanda de muestreos para evaluar la calidad del agua del río Besòs a raíz del incendio en las instalaciones de la empresa Ditecsa, en Montornès del Vallès, producido a mediados de diciembre de 2019. Según ha informado este jueves el Consorcio del Besòs Tordera en estos controles se ha evidenciado, al cabo de seis meses, que «la toxicidad y contaminación en el medio ha prácticamente desaparecido», salvo en un penacho de agua subterránea contaminada localizada y situada en un radio de unos aproximadamente 300 metros alrededor de la zona siniestrada. Este penacho de contaminación está siendo acotado y tratado por parte de la empresa responsable.
En el mismo día del accidente, la presencia de algunos compuestos orgánicos utilizados como disolventes detectados en el medio superaban en más de 10 veces las concentraciones fijadas en las normas de calidad. En el mes siguiente, sin embargo, ya no se detectaron concentraciones elevadas en el agua del río, quedando tan sólo afectadas las aguas subterráneas y suelo contaminante más cercano a la zona del incidente.
En referencia a los daños sufridos por las infrestructuras de saneamiento afectadas por el incidente, se han finalizado las obras de emergencia realizadas para la reposición del colector MN06 que discurre por el cauce del río Besòs en la zona de la empresa siniestrada.
Estas actuaciones esta incluidas, entre otras, en el expediente sancionador que el Consorcio Besòs Tordera abrió en fecha 16 de diciembre de 2019 por los daños ocasionados en el sistema de saneamiento. Después de hacer una valoración exhaustiva de los mismos, en este momento el expediente se encuentra en fase de propuesta, y consiste en una indemnización de 395.276,37 euros para el resarcimiento de los daños ocasionados en el sistema de saneamiento y una sanción por valor de 401.276,37 euros.
Según informa el ente gestor del río Besòs en los últimos muestreos se observa que las comunidades biológicas de invertebrados se han recuperado a los mismos niveles de antes del incidente, «mientras que la población de peces, aunque se recupera de manera lenta pero progresiva, no ha alcanzado el nivel de densidad de población existente antes del incidente «. «El estrés fisiológico detectado en los peces que sobrevivieron al incidente también parece que ha sido superado a los seis meses», explican.
En el tramo de río más afectado, justo delante de donde se produjo el incidente, se detecta aún al cabo de seis meses poca densidad de peces. También aguas abajo la población de peces ha quedado mermada. «La falta de hábitat adecuado, y la detección de algunos compuestos orgánicos de fondo, dificultan la total recuperación de la población de peces. Esta situación sugiere que habría que llevar a cabo actuaciones de mejora hidromorfológica del tramo de río más afectado por mejorar la capacidad de recuperación de la fauna y para poder evitar daños similares en caso de que se produzcan, en el futuro, incidentes similares «, se comenta.
También se trabaja para retirar con celeridad el penacho de agua subterránea y suelo contaminante del emplazamiento donde se produjo el siniestro, para evitar que esta afección se extienda aguas abajo.
A raíz de los muestreos llevados a cabo para evaluar la recuperación del río Besòs, se prevé hacer un seguimiento de la población de peces, al cabo de uno o dos años, para evaluar su grado de recuperación. Asimismo, también se mantendrá el control de algunos de los puntos de agua subterránea para valorar los niveles de base (bajas concentraciones) de algunos compuestos organoclorados detectados y su evolución.
El plan de choque de control del río Besòs, llevado a cabo de manera coordinada por el ACA y el Consorcio del Besòs Tordera, se ha desarrollado a partir de tres fases (17 y 18 de diciembre de 2019; 8 y 9 de enero de 2020 y del 11 al 18 de junio de 2020). Hay que tener en cuenta que, inicialmente, la tercera fase estaba prevista para el mes de abril y que se ha retrasado a raíz de la declaración del estado de alarma por la Covid-19. Sin embargo, a principios de mayo se hizo un seguimiento de los principales pozos para contrastar la posible dispersión de las aguas subterráneas afectadas.
Los puntos de control han sido 13: 4 en el río Besòs; 1 a la salida de la depuradora de Montornès del Vallès; 6 puntos de muestreo en pozos y 2 puntos en el mar.