César Alcalá

El Tribunal Supremo ha confirmado las condenas de Millet, Montull y CDC por el caso Palau. Félix Millet deberá cumplir 9 años y 8 meses de cárcel y pagar una multa de 4,1 millones de euros. Jordi Montull cumplirá 7 años y 6 meses de cárcel y pagar una multa de 2,9 millones de euros. Además ambos deberán devolver al Palau de la Música Catalana 23 millones de euros que desviaron de esta institución a otras organizaciones. También se ratifica la sentencia para Daniel Osácar, ex tesorero, y Gemma Montull, responsable financiera. Esta noticia muy importante ha quedado enturbiada por el Covid-19.

El caso Palau está ligado a una serie de irregularidades financieras llevadas a cabo por Convergència Democràtica de Catalunya mientras Jordi Pujol fue presidente de la Generalitat. Estas irregularidades van ligada a los siguientes casos de corrupción: 3 per cent; Caso Adigsa; ITV; Palau; Port Vell; Pujol; Solà i Matas, Banca Catalana; Clotilde; Casinos; Fundación Catalunya i Territori; Treball; y Tren Turístico. Esto supone un total de 1,905 mil millones de euros. Una desviación económica que ha servido para enriquecer a muchos miembros no sólo del CDC, sino de la burguesía catalana que, bien alimentada durante años, demostraron su fidelidad alineándose con el independentismo. De bien nacido es ser agradecido.

CDC ha sido acusada de haber recibido 6,6 millones de euros desde 1999 a 2009, por tráfico de influencias. Este hecho no era nuevo. Con anterioridad otros casos habían ayudado a financiar los planes que Jordi Pujol tenía para Cataluña. Entre ellos Banca Catalana, el caso Casinos con la familia Suqué, que financiaron a Pujol en la década de los ochenta del siglo pasado. Estos casos -conocidos por el gobierno central- fueron tapados en su momento por el PSOE de Felipe González. Interesaba salvar a Pujol. La bancarrota le costó al Estado 345.000 millones de pesetas. Mario Conde por el caso Banesto fue a la cárcel y Pujol siguió como presidente de la Generalitat de Catalunya.

Cerrada la época del PSOE empezaba la del PP de Aznar. Se tenían que buscar nuevas líneas de financiación y dejar de lado a la familia Suqué. Estas nuevas líneas vinieron con el 3%, Palau, ITV… todo un complejo entramado que pudo materializarse gracias a un golpe de efecto de Pujol. El acuerdo para hacer lo que quisiera mientras hubiera estabilidad política en el Gobierno de España se firmó el 28 de abril de 1996. Se conoce como Pacto del Majestic. A parte del compromiso político de apoyar a Aznar y que nadie vigilaría los movimientos que se hicieran en Cataluña, Pujol puso una condición: echar de la presidencia del PP de Cataluña a Alejo Vidal-Quadras. Aznar aceptó. Partidos de nuevo cuño, surgidos en España en los últimos años -Cs y VOX- son fruto de aquel pacto.

Gracias al Majestic Pujol pudo seguir adelante con su hoja de ruta. Lo bueno del caso es que nunca se escondió de sus intenciones reales. El 28 de octubre de 1990 El Periódico publicó un largo artículo titulado “La estrategia de la recatalanización”. Conocido como Programa 2000, en él se concreta con pelos y señales los ámbitos sociales -todos- en los que el nacionalismo debía incidir para aumentar la conciencia nacional catalana, en detrimento del concepto español de pertenencia a un país. La estrategia de Pujol pasaba por tres puntos básicos: Hay que colonizarlo todo; Hay que incidir de manera eficaz en todos los medios de comunicación; Impulsar el sentimiento nacional catalán en los profesores, padres y estudiantes.

Poco a poco, con la ayuda de los gobiernos del PSOE y del PP, los convergentes, con Pujol al frente, construyeron la Cataluña que actualmente estamos sufriendo muchos. Ahora no se han sacado la careta, pues nunca la llevaron. Los bueno es que siempre han sido sinceros, se les han reído las gracias y se ha hecho la vista gorda. El problema judicial vino con la retirada de Pujol, la pésima gestión de Artur Mas y no pasar más por el aro. Ahí empezaron los problemas y a destaparse unos casos de corrupción que eran voz populi.

Con la ratificación del caso Palau Artur Mas y Carles Puigdemont han callado. También lo ha hecho Torra, pero este poco tiene que aportar al ser un advenedizo dentro de todo este entramado. También han callado los encarcelados de CDC, que formaron parte del entramado. De poco les sirvió crear el PDCat. Tampoco les ha servido de nada sus reivindicaciones independentistas. CDC ha caído en desgracia. Y las encuestas son claras a favor del ERC. Estos serán los vencedores de un entramado político-social-financiero tejido por Pujol con la ayuda de la burguesía catalana.

Cuando nos quejemos de lo que está ocurriendo actualmente en Cataluña, recordemos que los que hoy protestan -PSOE y PP- tienen gran parte de culpa, pues miraron hacia otro lado. Querían el poder y lo obtuvieron a costa del futuro de Cataluña. De esos polvos estos lodos.

César Alcalá