Quiero expresar ante todo que reconozco el valor y el esfuerzo de todos los sanitarios.  No va dirigida mi indignación a la gran mayoría de profesionales que realizan cada día su trabajo en unas condiciones tan adversas y sin ni tan siquiera disponer de los recursos necesarios. 

Dicho esto, quiero explicar las circunstancias del fallecimiento de mi padre con la esperanza de que el  error que se ha cometido con él sirva para evitar más muertes.

Justo cuando  se decretó por primera vez el estado de alarma mis padres empezaron a sentirse mal. No tenían fiebre ni tos, solo malestar general y dolor de estómago. Mi padre empezó a sentir un poco de sensación de ahogo y como tampoco  mejoraban los otros síntomas  decidieron llamar al CAP y al 061. Consiguieron que un medico viniera a casa, les hizo un reconocimiento desde la puerta y midieron los niveles de oxigeno de mi padre. Como no tenia falta de oxigeno y tampoco había fiebre ni tos, el diagnostico fue un posible caso de coronavirus y el tratamiento que se les dio paracetamol. Durante un par de días se les hizo un seguimiento telefónico y hasta ahí todo correcto. Mi madre mejoró enseguida y mi padre hizo una pequeña recuperación pero se sentía aún muy  fatigado y no tenía ganas de comer lo que hacía que se sintiera más débil. Su deterioro fue rápido  y el miércoles 15 de Abril por la mañana mi madre llamó al CAP para pedir que un médico visitara a mi padre ya que había empeorado mucho volvía a sentir dificultad para respirar. Mi madre les describió los síntomas y los puso en sobre aviso que ya les habían diagnosticado posible covid. Hicieron que mi padre se pusiera al teléfono para hablar con él y después le dijeron a mi madre que no iban a venir a visitarlo, que le diera otra vez paracetamol y que le cocinara a mi padre lo que a él le gustara para que así comiera un poco más.

 Unas doce horas más tarde mi madre volvió a llamar otra vez al médico para pedir ayuda urgente porque mi padre se estaba muriendo. Tuvo que aguantar que la persona que le atendió por teléfono le recriminara que ya había hablado un médico con ella por la mañana y si no fuera suficiente, ante los gritos y la desesperación de mi madre, hicieron que mi padre se levantara para ponerse al teléfono. Mi  padre hizo el intento y cayó desmayado al suelo.

A partir de ahí tengo que reconocer que la respuesta fue rápida, no voy a entrar en detalles, solo decir que mi padre aún estaba vivo cuando llegó el primer equipo y murió cuando intentaban cogerlo para trasladarlo. Estuvieron casi tres cuartos de hora intentando reanimarlo pero desgraciadamente ya era tarde para él.

Explicando su historia no busco ningún tipo de indemnización ni deseo de venganza sobre las personas implicadas. En primer lugar  busco dar a conocer los hechos para que puedan revisarse los protocolos de actuación y evitar que más personas mueran desatendidas en casa.

En segundo lugar, busco que se reconozca que ha habido negligencia o falta de auxilio. Mi madre siguió todas las indicaciones que le dieron los médicos, llamó a quien le dijeron que debía llamar si los síntomas empeoraban. Nosotros no somos médicos, no tenemos formación sanitaria y debemos poder confiar en la profesionalidad de los sanitarios que nos atienden.  Eran ellos los que tenían que saber reconocer los síntomas  más allá de la ausencia de fiebre y tos.

Por último, quiero  y necesito entender qué ha pasado y las causas de la muerte. No se le ha realizado la prueba del covid en ningún momento. La previa de la autopsia dice que el motivo del fallecimiento es insuficiencia cardiorrespiratoria aguda y en observaciones han anotado “ en contexto de coronavirus”.  Ni el juzgado ni la funeraria nos aclaran si se ha realizado la prueba y más bien nos dan a entender que no. Tendremos que  esperar el informe completo de la autopsia, que ya sabemos que tardara meses, para ver si hay algo que nos desvele el motivo de la insuficiencia. ¿Fue por covid o se debió a otras causas que nada tienen que ver con el virus ?

Mi padre tenía 74 años y una buena salud, era una persona muy activa que no tenía patologías previas ni tomaba ningún tipo de medicación. Una persona que trabajó  y contribuyó con sus impuestos para mejorar la sanidad y otros servicios públicos. Una persona que siempre estaba dispuesta a ayudar a todos y que ha tenido la mala suerte de que, cuando más ha necesitado la ayuda o los recursos, no ha tenido respuesta.

Nada de lo que haga nos devolverá a mi padre y me temo que nunca sabremos las causas de su muerte. Saber las circunstancias de la muerte de un ser querido ayudan a cerrar el duelo. Quiero, cuando pase este dolor, poder  recordar a mi padre  desde el amor y los buenos momentos vividos que es lo que se merece.

Me gustaría  mandar todo mi apoyo a las familias que, como nosotros, tienen el dolor añadido de no poder velar ni hacer un funeral por su ser querido.

Poliana Calo