Pol Langa, un joven de 22 años, ha denunciado en El Món de RAC1 que hacia las 6 de la madrugada entre el pasado sábado y domingo sufrió una agresión por parte de los vigilantes de seguridad de la discoteca Waka Sabadell.

Langa ha relatado que iba acompañado de amigo y de su pareja y que, al ir al guardaropa a buscar sus cosas para salir, se formó un tapón de gente porque había una puerta medio cerrada. Fue entonces cuando, al intentar salir por otra puerta, se topó con un agente de seguridad que, según ha contado el joven, los agarró del cuello y encastó en la pared.

«Reaccioné intentando sacarmelo de encima como pude y, después de empujarlo, recibí un puñetazo que me dejó aturdido», ha explicado a El Món. Entonces, otros vigilantes se sumaron, lo golpearon y lo sacaron fuera del local “a la cuenta de tres”. “El informe médico dice que, tengo contusiones, tengo hemorragia en un ojo, es superficial, pero lo tengo todo rojo; y que tengo golpes en la cabeza y alguna rascada en la espalda”, ha relatado.

Langas ha explicado que ha denunciado la agresión a los Mossos. No es la primera denuncia que recibe la discoteca. En noviembre de 2019, la Generalitat anunció que quería denunciar a la discoteca Waka, ubicada en el término de Sant Quirze del Vallès por, presuntamente, impedir la entrada de un joven debido a su color de piel.

La de noviembre era la novena denuncia racista relacionada con esta discoteca, ya que en agosto la entidad Sos Racismo explicó que ya había recibido nueve denuncias relacionadas con esta discoteca desde el 2017.