
El sábado recibí la primera alegría de 2020 al saber que Salvador Illa, el secretario general del PSC, que forma parte de mi Club de Lectores, del que hace dos semanas tengo desatendido por motivos personales (muchos lectores me envían guasap porque temen una recaída como en verano en el Hospital, les digo que estoy bien porque yerba mala nunca muere, aunque podría estar mejor…)
Salvador Illa al que conocí hace veinte años como alcalde de La Roca del Vallès (como dice Gardel: veinte años no son nada, pese a que a un adolescente es una vida, ya madurará…), sino recuerdo mal lo conocí en la oficina biblioteca de la Fonda Europa donde el viernes cerramos la Fonda con ganas de volvernos a encontrar dentro de cuarenta y cinco días. Quien va a las cenas de CAFÉ repite porque se lo pasa la mar de bien con las tertulias que nadie prisa en acabar. Quien no viene es por enfermedad, o porque está de viaje.

Al nuevo ministro de Sanidad lo conocí en una comida con mi presidente Pere Viaplana, a su hija Ángels que vive en Palma también es de mi Club de Lectores, y el director general de La Roca Village. El Alcalde de La Roca, es un político inteligente que era consciente de la radical oposición de los comerciantes de la poderosa Gran Centre de Granollers y los de Mataró.
Salvador Ila temía que como el comercio de Granollers se anunciaba en el Vallés, la Revista se decantará a favor de ellos por la quevedesca frase de Poderoso Caballero es don Dinero. Como Salvador Illa es listo no invitó a Lluis Sitjes Ballescà, que el vulgo creía que era el dueño de la Revista, sino a mi presidente Viaplana que me consideraba su hijo adoptivo.
0El presidente y el director coincidimos que La Roca Village podía hacer bien a la comarca y no perjudicar a los intereses de nuestros anunciantes como seguramente habría temido Sitjes padre…
Y me puse a defender la iniciativa de La Roca Village porque además congenié con el valiente Salvador Illa, el nuevo flamante ministro de Sanidad, que tiene pocas competencias por culpa del ‘centralizado’ gobierno del Estado español. Con Illa hice migas por su concepción nacional de España, por eso me fío de él más que de Sánchez, como de Borrell…
