Cada día tengo más claro que tener un buen corazón no es incompatible con ser un perfecto imbécil.  Un caso bastante evidente, de lo uno y lo otro, es la entrada que el domingo realizaron más de un centenar de animalistas vinculados a la organización “Meat  the victim” a una granja de Sant Antoni de Vilamajor para denunciar el supuesto maltrato que sufren las vacas en estas instalaciones.

Lo que todos fueran vestidos como si fueran a una misión de descontaminación al  área restringida de la central nuclear de Chernobyl ya me hace sospechar que los que dirigen este tipo de movimientos tienen mucho más claro cómo funcionan los medios de comunicación  y su cultura del espectáculo, que una granja dedicada a la ganadería en nuestra comarca.

Pero la ignorancia no hace al imbécil, sino que éste se reconoce básicamente porqué  su comportamiento es de escasas luces. Hay que ser bastante limitado en lo que respecta al amor a los animales para meter más de un centenar de personas ante un grupo de apacibles rumiantes. Supongo que nadie de “Meat the victim” pensó en el  estrés que eso les debe provocar  a unos animales acostumbrados a ver pasar la vida con tranquilidad. Si hubieran querido denunciar un “maltrato animal” con un par de activistas con un video habrían tenido más que suficiente.

Es también de cortas entendederas denunciar cosas tan extravagantes como que había moscas en la granja o que los terneros eran separados de sus madres a los pocos días. O dedicarse a darles agua como si una vaca adulta fuera un ternerillo recién salido de la factoría Disney.

Evidentemente como tanta tontería junta no contribuye en nada a la defensa de los animales,  y sólo busca fastidiar a los ganaderos, esto me hace pensar que en torno a esta organización hay algún listo  que busca notoriedad a costa de las acciones de un grupo bienintencionado, pero acrítico y desinformado.

Quizá habría que explicarle al “listo” que dirige estas ocupaciones que una granja puede ser un lugar peligroso…pero no para las vacas sino para aquellos humanos que acuden allí en manada sin saber el terreno que pisan. En las granjas, por ejemplo, uno se puede encontrar con fosas o embalses llenos de purines que podrían muy bien tragarse cualquier descontaminador de Chernobyl .

Espero que la imbecilidad humana no derive un día en tragedia.

Jordi Folch