En la Avinguda Europa, en una zona eminentemente comercial e industrial,  se ha abierto un nuevo bar de copas, el Gigantium. Me parece estupendo que este bar haya escogido para ubicarse una zona no residencial ya que así los clientes no molestan al vecindario, pero a partir de ahí se acaba mi complacencia con este establecimiento.

El nombre del local, “Gigantium” no está escogido al azar ya que el bar tiene como característica identificativa servir combinados – “cubatas”-  de tamaños realmente descomunales. Un cartel en su entrada habla de que sirven “chupitos por metros”, y  “cubalitros”. No es una exageración porque el “cubata” estrella de la casa, el gigantium es un combinado de refresco y alcohol de 9 litros. Los tienen más pequeños de 4 litros, 2 litros y un litro. También anuncian mojitos, cervezas y otros productos con alcohol de tamaño siempre gigante.

Es evidente que es una actividad legal, y seguramente cumplen a rajatabla la obligación de no dejar beber a los menores de edad, pero la existencia de un local como este me llega a preguntarme:  ¿Es éste el tipo de ocio que queremos para nuestros hijos?

No me parece lícito que se fomente el consumo desaforado de bebidas alcohólicas cuando precisamente éste es uno de las drogodependencias que más problemas provoca en nuestra sociedad. Su presencia constante en los accidentes de tráfico es una evidencia de ello.

Con la existencia de locales como éste les estamos diciendo a nuestros jóvenes que es algo recomendable beber grandes cantidades de alcohol hasta caer en el coma alcohólico, un comportamiento que como pueden atestiguar los servicios de emergencias se da con cierta frecuencia . Con demasiado frecuencia.

Lo repito: ¿Es este el tipo de ocio que queremos para nuestros jóvenes? ¿Estamos de acuerdo en qué los jóvenes de Granollers se beban cubatas de 9 litros?

Un padre preocupado