Mossos de la División de Investigación Criminal (DIC) de las Regiones Metropolitanas Sur y Norte han desarticulado un grupo criminal especializado en realizar robos en establecimientos comerciales de Barcelona y el entorno metropolitano por el método del encastamiento o aluninizaje, es decir entrando en el mismo tras estrellar un coche en la entrada.

El operativo policial ha permitido detener once miembros del grupo, de nacionalidad española y de edades comprendidas entre los 20 y los 39 años, a los que se les considera autores de 22 robos con fuerza en establecimientos comerciales y del robo y hurto de uso de 18 turismos.
Dos de los robos se produjeron en un estanco de Montornès el pasado 1 de abril y en una tienda de telefonía móvil de Sant Celoni el 29 de abril.

La investigación se inició a principios de 2019 cuando los Mossos detectaron que en Barcelona y alrededores se habían producido una serie de robos en comercios por el método del empotramiento con características muy similar.

Los policías determinaron que detrás de estos robos había un mismo grupo de personas, que habían hecho de esta actividad ilícita su forma de vida. Este estaría principalmente integrado por jóvenes con un alto grado de reincidencia y con un amplio historial delictivo, todos ellos ubicados en zonas limítrofes del norte de Barcelona, ​​Sant Adrià de Besòs y Badalona.

Como no tenían ninguna otra actividad laboral reconocida cometían este tipo de robos cada vez de manera más frecuente y continuada para afrontar sus gastos, los policías han podido acreditar que cometieron 22 robos en 4 meses, en una misma noche llegaron cometer hasta tres empotramientos en diferentes comercios.

A lo largo de la investigación se determinó que el grupo siempre actuaba siguiendo unos mismos parámetros.

Previamente a cometer los robos sustraían turismos que utilizarían para realizar los empotramientos. Los elegían de localidades cercanas a su zona de residencia, Barcelona y el área metropolitana. Los vehículos eran siempre de unas marcas concretas, de las que habían adquirido las herramientas, la tecnología, los conocimientos y la experiencia para sustraerlos con facilidad.

Días antes de los robos una parte de los miembros del grupo se dedicaban a escoger establecimientos y estudiar la viabilidad del robo.

Principalmente escogían comercios de venta de terminales de telefonía o productos electrónicos, pero también otros tipos como estancos o joyerías.

Una vez fijado el objetivo y la fecha, se desplazaban en pequeños grupos de 4 o 5 personas en vehículos seguros hasta donde estaban los coches sustraídos. Después se dirigían al establecimiento elegido para violentarlo empotrando el turismo contra uno de los escaparates. Con esta acción causaban graves daños al establecimiento y su entorno, sobre todo cuando se encontraban ubicados en el interior de centros comerciales, ya que circulaban de forma temeraria por dentro de las instalaciones con los vehículos.

Una vez forzado el acceso rápidamente se llevaban todos los objetos que podían del interior del comercio y que venían posteriormente a un tercero. Si durante la materialización de los robos eran descubiertos, no dudaban en emplear la violencia, utilizaban herramientas y otros objetos para intimidar a los vigilantes de seguridad o las personas y conseguir el botín.

Con la mercancía cargada a los vehículos huían de los lugares de los hechos a gran velocidad poniendo en grave riesgo la vida de los demás usuarios de la vía y de las personas o policías que los intentaban detener.

Los investigadores constataron que el grupo criminal estaría integrado por unos 14 jóvenes, todos ellos hombres de un perfil muy similar y que habían establecido vínculos criminales por la proximidad en sus lugares de residencia.

Ante estos hechos el 14 de mayo los Mossos establecieron un operativo policial que permitió detener a 11 de los miembros del grupo. El mismo día se realizó la entrada y registro en los domicilios de los detenidos en las localidades de Barcelona, ​​Sant Adrià de Besòs y Badalona.

En los domicilios los agentes intervinieron 32.000 euros en efectivo, dos armas de fuego y gran cantidad de productos y objetos procedentes de los robos, así como otras mercancías que los investigadores están analizando para determinar la implicación del grupo en otros hechos similares.

El día 16 de mayo los arrestados pasaron a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Badalona, ​​y el juez decretó prisión para cuatro de ellos y libertad con cargos para el resto.