Si quieren un buen consejo: nadie deje de rezar para no caer enfermo, ya que es un lujo enfermar; sobre todo, si dependen, de la Seguridad Social.
Se ha llegado a tal extremo y a tanta insensibilidad que, por cierre de quirófanos, no te pueden operar. Eso és desesperante; pero es la pura verdad.
Por sus “reales reaños” anulan la intervención; porque el ministro de turno o tal vez el consejero, necesitan mucha “pasta” viajando al extranjero.
Y entretanto la impotencia del médico y del enfermo, deja una huella perenne ante tanto desconcierto. Lo dicho: nadie deje de rezar, para no caer enfermo.