Un obispo no nace en casa pobre

febrero 03 09:12 2019 Print This Article
Roberto Giménez

La pasada semana (25E) murió Jaume Traserra i Cunillera, obispo emérito de Solsona. Fue enterrado en la Iglesia de Sant Esteve de Granollers a cincuenta metros de su palacete renacentista en la plaza de la Porxada al que nunca me dejó entrar. Lo intenté, pero estuve vedado por una información que di él en 1993 cuando el secretario de finanzas del Obispado de BCN.

Es la única persona enterrado en el sarcófago de la Iglesia.

No me dejó que le entrevistara en su lujoso palacete. Le quise hacer un interviú en 2001 cuando fue nombrado, por Juan Pablo II, obispo de Solsona.

Granollers no ha sido, como Vic, ciutat de Sants. Las ciudades de Santos antes eran carlistas y ahora son esteladas. Granollers y Vic se parecen lo que un huevo a una sandia. Granollers siempre ha sido liberal y vota socialista; un amigo del OPUS me dijo que por no tener no tenía ni un hijo de la Obra…

En la historia de Granollers hay pocos curas conocidos el más ilustre es el canónigo Tarafa en la sala Gótica, antigua Biblioteca de la Diputación. Tarafa fue famoso en el siglo XVI por haber defendido el rey Felipe II, nuestro Señor en el siglo de Oro que corresponde con el Siglo de Oro de Granollers: se construyó la Porxada, que es la plaza mayor, el palacete de Obispo, y en el arrabal el Hospital de Sant Domènec, la actual Sala Gótica  que dejó de ser Hospital por las violaciones de los franceses en julio de 1808 (desde junio estoy escribiendo una novela histórica de lo sucedido)

El Obispo emérito no me quiso hacer una entrevista porque hacía ochos años había informado que en su anterior cargo en BCN había protegido a un párroco que se habría propasado con un monaguillo. No es que el muerto hubiera pecado, su pecado fue de encubrimiento, y le envió a otra parroquia de la diócesis…

Jaume Traserra desde la cuna estaba destinado a ser Obispo. Su padre un mandamás en los años del hambre estando en Casino todas las noches con los caciques de la ciudad (prohombres los llamaban) se lo decía a los alcaldes Serra, Sagalés, y Camps; Mariano Ganduxe (el rey de la patata); industriales como Roca Umbert o Trullàs; el notario Montagud. L’avi Sitjes, los Ramoneda… Era la colla selecta de la crem de la crem de Granollers. El señor Traserra decía que su hijo sería Obispo porque así como los franciscanos son humildes no hay Obispo que no haya nacido en casa rica. La vocación la heredó de su madre Cunillera, la pubilla del palacete

El obispo de Granollers era propietario inmobiliario. Cuando [yo] trabajaba de empleado de Mario Conde en la Porxada cada día uno. Jaume Traserras venía a Banesto para comprobar si sus decenas de inquilinos habían pagado el alquiler. No había casero más importante en la oficina que el secretario de Economía del Bisbe de BCN.

Un obispo no nace en casa pobre.

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