La mentira política

septiembre 16 11:06 2018 Print This Article

Así como todos los lectores saben explicar las causas de la guerra civil, las interpretaciones son de índole política, o la II Guerra Mundial nadie me sabrá explicar, salvo vaguedades, el por qué de la Gran Guerra que cambió Europa.

Los más instruidos me dirán por el magnicidio en Sarajevo de los reyes del Imperio Austro-húngaro, en 1914, a manos de anarquistas serbios, o la ambición alemana de conquistar, como hicieron los nazis una generación después, todo generalidades… Sólo los historiadores, y los amantes de la Historia, lo saben.

Yo lo sé porque he leído el documentado libro de la estadounidense Tukhman Bárbara W con la que ganó un Pulitzer hace cincuenta años con  ‘Los cañones de Agosto’. La síntesis: Alemania la inició pensado en que iba a ser una guerra relámpago del verano de 1914 para que Francia y Gran Bretaña aceptaban repartirse el imperio de África y Asia, porque Alemania, la nación más industrializada, no tenía imperio para vender sin aranceles, ni acceso a las materias primas de las colonias de los aliados…

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A escala menor algo parecido sucede en Catalunya con los ecos de la última Diada y de las últimas seis. El discurso oficial de los separatistas es que el recorte de L’Estatut d’Autonomia de 2010 lo cambió todo. Es el discurso de la mentira de los ex convergentes que cruzaron el Rubicón para que no les comieran la tostada Esquerra.

El discurso es falso porque durante los dos primeros años del PP de Mariano Rajoy, Artur Mas fue el adalid de los recortes sociales  en Catalunya que aplicó su Generalitat culpando a las dos legislaturas anteriores del Tripartit de los derroches y de la ruina del País.

El viraje radical de Mas, menos, es cuando el autonomista Artur se dio cuenta que la ERC de Junqueras le iba a robar los donuts y la cartera. En septiembre de 2012 le planteó al presidente del gobierno  central un concierto de privilegio como el vasco o el navarro (ambos suma el 7% del  PIB), o rompían la baraja.

Mas sabía en plena crisis que pedía un imposible. En crisis o sin ella, no se podía conceder a una comunidad que tiene el 20% del PIB la independencia financiera porque iba a producir la España de las dos velocidades la España pobre y la España rica.

El origen del mal no está en Catalunya sino en el País Vasco y Navarra que son dos comunidades con privilegios económicos escandalosos dados hace cuarenta años (1978) dejada como herencia franquista en Navarra y Álava, porque el alzamiento del 18 de julio fue popular por ser zona carlista, ampliada a todo el País Vasco para acallar a ETA

Roberto Giménez

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