El buenismo perroflauta

agosto 13 15:46 2018 Print This Article

César Alcalá

El buenismo perroflauta de Pedro Sánchez ha fracasado. Ha fracasado en otras cosas pero, en concreto, en Cataluña, ha fracasado al querer desmarcarse de Rajoy. Se creía que siendo progre, perroflauta y fashion todo cambiaría y, no. También pensaba que dialogando se arreglaría el problema. Su inexperiencia le ha hecho fracasar. Y es que contra los independentistas no se puede dialogar, porque ellos mismos no quieren el diálogo. No les interesa por dos motivos: se desmontaría el entramado y tienen que seguir alimentando a una colección, cada día más amplia, de personas que viven del independentismo. Y todo esto, si se les vuelve en contra, se acabaría con la gran mentira.

Ahora tenemos la venida del Rey a la manifestación para conmemorar los atentados de Cambrils y Barcelona. Los independentistas, Ada Colau y Pedro Sánchez quieren hacer una tortilla sin romper huevos. Colau y Sánchez pretenden darle una relevancia de segunda clase al Rey. Que sea uno más de los muchos que asistirán, pero los protagonistas serán otras personas. Veamos, el Rey -les guste o no a ciertos personajes- es el jefe del Estado. El protocolo marca que donde esté él ahí estará el centro del acto. Los saltos mortales o las reinterpretaciones de algunos son falacias o desconocimiento.

Por lo que respecta a los independentistas, necesitan la presencia del Rey para hacerse ver. La sociedad catalana -menos algunos hiperventilados- empiezan a estar hartos de todo esto. Por las calles cada día hay menos personas que se pasean con un laxo en el pecho. Ahora empiezan a ser una minoría. Lo mismo pasa con las esteladas en los balcones. Un movimiento revolucionario tiene que ser rápido y contundente. De no ser así, el efecto se desvanece y desaparece. Los independentistas querían su Vietnam. Esto es, ganar una batalla gracias al desgaste. Lo único que están consiguiendo es desgastarse ellos mismos.

Según lo que hagan el 17 de agosto el resultado puede ser muy perjudicial. En Europa poca gente les hace caso. Cuatro pringados que le harían caso hasta un revolucionario del Congo Belga. Siempre hay un aburrido que haga bandera de una causa perdida. Pero el resto pasan absolutamente del “procés”. Es más, les preocupa más otros aspectos que este. ¿Cuáles? Fundamentalmente la economía. Cataluña era el motor de la economía española. Cada año, desde 1980, subía al mismo ritmo que la española. Este año ya se ha producido un decrecimiento. En concreto 0,3 décimas. Esto es lo que preocupa y no las ansias de unos personajes que no quieren la independencia, sino conservar el sueldo.

Hay otro problema que el gobierno de Sánchez tendría que investigar. La ANC y Ómnium Cultural siguen viviendo a cuerpo de rey. Se han gastado miles de euros en fianzas. A parte de las campañas -como la última con dos autobuses- y el mantenimiento del chalet en Waterloo. ¿De dónde ha salido y sale tanto dinero? ¿Por qué no se investiga y se les cierra el grifo? Es vergonzoso que malversen tantos miles de euros y nadie diga y haga nada. Estamos hablando de corrupción encubierta.

Que el futuro lo tienen perdido lo saben todos. Que están divididos también. Junqueras no puede ver a Puigdemont ni a Torra. Es más, cuando lo fue a visitar a Lladoners comentó: “a que viene después del ridículo que hizo en Estados Unidos”. Torra, que no deja de ser un perroflauta, saludo con un fuerte abrazo a Sánchez y Cuixart y a Junqueras y los otros casi no les dijo nada. Esto es lo que no se ve. De lo que se ve tenemos un Parlament cerrado hasta octubre porque entre ello no se aclaran. El deterioro es tal que se matarían entre ellos ante una hipotética independencia.

ERC nunca le perdonaran a Puigdemont haber huido a Bélgica y, por su parte, Puigdemont quiere comerse a ERC y crear aquel partido que Jordi Pujol no tuvo reaños de crear. Porque esta es otra. Convergència era la plataforma para crear el Partido Nacionalista Catalán, a imagen y semejanza del PNV. Esta empresa la está trabajando Puigdemont y le importa muy poco a quién y qué se lleve por delante. Para Puigdemont ERC tiene los días contados y tiene todo el tiempo del mundo para estructurarlo y realizarlo. Quedamos a la espera.

César Alcalá

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