Historia de una decepción

marzo 04 09:44 2018 Print This Article

El viernes por en la noche en la cena de mis amigos de CAFÉ, que se alargó hasta pasadas la una y media de la madrugada, les conté a mis contertulios el artículo que tenía escrito en la cabeza para el sábado. Era un soneto del alemán Rilke, nacido en el imperio austrohúngaro cuando le Restauración borbónica en la España de Alfonso XII (1875). El artículo  hacía referida a Puigdemont, pero lo dejo para mi artículo del miércoles en CRÓNICA GLOBAL.

Hoy hablaré de una historia más triste.

El lunes pensaba escribir una nota para uno de mis amigos del ‘Club de los cinco’, parafraseo a la serie de novelas juveniles de la británica Enid Blyton, ahora ampliado a ocho gracias a las redes sociales.

‘El Club de los cinco’ ha perdido a un miembro, el más activo y polifacético, del grupo inicial. Por eso escribo esta incompleta HISTORIA DE UNA DECEPCIÓN.

De él podría escribir un libro. De hecho, en Mis Memorias de director le dediqué un capítulo (el XI) titulado LOS MEJORES TRABAJOS DE INVESTIGACION TIENEN UN HOMBRE PROPIO, que ha enamorado a las mujeres que lo han leído, algunas me lo han dicho, por las historias que cuento protagonizadas por él, y eso que no explico como es físicamente: un guapo, educado y simpático mozarrón que pacería del norte si no hubiera nacido en Barcelona. Si explico como es en lo físico James Bond queda corto en todos los sentidos. La diferencia es que 007 es un personaje cinematográfico y éste es real.

No he conocido a otra persona más inteligente: tiene cuatro carreras universitarias. La cuarta que le falta son dos asignaturas de Medicina que piensa aprobar cuando se jubilé  dentro de cinco años (tomo las pastillas naturales que me ha recetado para mi enfermedad. No se puede tener más confianza).

Hace treinta y cinco años cuando le conocí, me lo presentó un amigo común, me dijo que nunca había conocido una persona con tantos títulos oficiales: cinturón negro de Karate, capitán de barco, helicóptero y de aviación civil, a simple modo de ejemplo.

Su abuelo, era el jefe de la policía de BCN. En verano, la preparaba un programa de estudios desde los dieciocho años. Tanto puede dar una conferencia de prensa como sobrevivir quince días en la selva del Amazonas. No exagero.

En 1990 la Generalitat le nombró primer director la primera cárcel construida en Can Brians, era sobrino de Aina Moix la primera consellera d’Educació del gobierno de Pujol. Pero lo suyo es la docencia. Ejerce en la UAB. Mi hijo que está haciendo un master en psicopedagogía, aconsejado por él, me dijo que era uno de los dos mejores profesores que había tenido en la vida. Mi hijo tiene mucha experiencia en docencia con veinticinco años.

Pero toda esta historia se ha ido por la borda, si quieren por una tontería. Pero el detalle de esa tontería no la puedo explicar. Es como cuando alguien te rompe una copa de cristal de Limoges, imposible de restaurar, y bien que lo siento…

Roberto Giménez

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