El germen de la violencia

by valles | diciembre 24, 2017 8:18 am

[1]El 21D me equivoqué en lo que pensaba que podía salir en tres cosas importantes: la primera que sacará cuatro puntos Arrimadas de ventaja al huido en Flandes. La segunda, creía que Iceta se destaparía como la sorpresa de la noche con más de veinte escaños; y la tercera que cuando cerraron los colegios y dijeron que casi un 82% del censo había votado, pensé que todo el personal que tradicionalmente se abstiene en las catalanas iba a dar la victoria a los no separatistas.

Un millón cien mil votos que sacó Ciutadans, en los años 80 daban la mayoría absoluta a CiU. Los nacionalistas ganaban porque la participación era de un 60%, todos los nacionalistas iban a votar, y la mitad de los que no lo eran, se abstenían porque, ridículamente, pensaban que esas elecciones eran secundarias, que la importantes eran las generales.

Este gravísimo error político permitió que el nacionalismo desde 1980 se metiera en nuestras casas (a través de los hijos que bebían en las escuelas); y desde 1983 TV3 que ha hecho una política excelente tanto en lo profesional como en la inoculación del virus nacionalista en cosas aparentemente sin importancia. El ejemplo de la información del tiempo es paradigmática. La idea de Els Paisos Catalans desde Perpiñán hasta Guardamar del Segura ha sido una constante.

Maestros y medios de comunicación públicos de la Generalitat, y subvencionados ha sido el pivote de este trabajo de carcoma que se resume en la frase: avui paciència, demà independència. Ante la miopía del gobierno central: primero de González, y después de Aznar. Conozco a bastantes indepes que antes de la crisis se llamaban federalistas, y no sólo del PSC…

Esta dejación del Estado ha producido estos efectos dañinos para la integridad nacional, por eso estaba en la esperanza (por está tan humana de creer lo que se desea) que una victoria de los no separatistas podía revertir la situación a poco bien que fuera la coyuntura de la recuperación económica, porque la depresión desencadenada en el 2008 ha llenado el buche de los separatistas.

¿La guerra está perdida? En absoluto. La guerra la tienen perdida ellos. Hemos perdido una batalla, pero esta guerra España no la puede perder por más torpes que sean sus dirigentes (¡que lo son, y mucho!); porque es pueblo español en su conjunto, y el 52,50 % de los catalanes no lo vamos a permitir. El poder del Estado y la fuerza del corazón de una inmensa mayoría de españoles no lo permitirán. Ni Europa porque nadie abrirá la caja de Pandora.

Estamos metidos en un bucle melancólico que a España entera hace daño, pero muy especialmente a Catalunya porque lentamente se van resquebrajando, si no rotas, las relaciones de amistad (incluso familiares), que hemos trabado a lo largo de una vida.

Sé que moriré con este mal rollo en el cuerpo, y nuestros hijos (todos, los de una orilla y la otra), están condenados a sufrirla. Dios no quiera que no algo peor: los años de plomo vascos; porque la desesperación de los indepes, al ver que nunca van a hacer efectiva la República, puede ser el embrión de una futura violencia.

Roberto Giménez

Endnotes:
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