El alcalde de Marinaleda habría hecho como Lluis Llach

noviembre 19 08:47 2017 Print This Article

El nacionalismo no sólo el catalán sino el nacionalismo general, está en su ADN, siente el orgullo de algo que es gratuito. Nadie elige dónde naces. Se nace y punto. Dar a un sentimiento una categoría política es confundir las cosas.

Todo el mundo quiere los afectos de su gente y la tierra. Es lo más natural, por eso nadie emigra voluntariamente. Sólo se van los que no pueden vivir en su tierra. Y aún ellos añoran lo que dejaron atrás.

Una cosa es el sentimiento y otra el orgullo de ser.

El nacionalismo confunde un puro accidente con el orgullo por eso es irracional. Por eso no soy nacionalista.

Catalunya no ha dado muchos filósofos, apenas tres; en generaciones distintas: un cura Jaume Balmes, en la primera mitad del siglo XIX; el obispo Torras i Bages, regionalista de Vic (Balmes también lo era pero nació antes de que naciera el regionalismo), y en la primera mitad del siglo XX Francesc Pujols, un escritor y filósofo barcelonés que escribió un tratado que impactó al nacionalismo naciente en 1918.

El Concepte General de la Ciéncia Catalana: llegaría un día que los catalanes podríamos viajar por todo el mundo con los gastos pagados. Aunque lo parezca, no es broma. No hace falta ser psicólogo para interpretar estas palabras de auto suficiencia.

El nacionalismo catalán tiene este complejo de superioridad que ha sido confirmado al ver que los emigrantes del sur que llegaron primero murcianos, y luego andaluces y extremeños, apenas sabían leer.

Los primeros aragoneses que llegaron, junto a los murcianos, a principios de siglo eran igual de pobres pero más respetados por ser vecinos y ex paisanos de la Corona de Aragón.

El complejo de superioridad nació con el nacionalismo. No fue como el alemán el concepto de raza superior, ni violento, ni étnico, sino de superioridad cultural. Lo cual rompe el discurso indepe actual que Cataluña es una colonia de España. Son los imperios lo que explotan a las colonias. Sin darse cuenta que los emigrantes que venían eran los pobres y sin estudios. Los que no podían subsistir en su patria chica. No la clase media ni los señoritos…

Salto en el tiempo, de ayer al hoy: Imaginemos que el sur fuera la España industrial, como ocurre en Alemania (sólo los ricos quieren separarse). Si el 27-O hubiera sido el Parlamento andaluz quien hubiera proclamado la República. El Estado habría actuado igual que lo ha hecho con la Generalitat: intervenirla, y castigar a quienes pretendieron subvertir la Constitución, y fracasaron.

Y si a la semana siguiente todos los partidos separatistas hubieren entonado el mea culpa diciendo que la Generalitat no estaba preparada para el jaque mate al Estado y crear la nueva República ¿Qué hubiéramos dicho ellos? ¡Que los andaluces no son gente de fiar!, o palabras mayores,

Por eso Lluis Llach, la banda musical del Procés, dijo a los suyos que ya estaba bien de flagelarse. Que nos estábamos haciendo llagas para el solaz de los enemigos. ¡Que dejáramos de hacer ese lamentable espectáculo! La ropa sucia se lava en casa, no en el safareig.

El cupero alcalde de Marinaleda habría hecho como Lluis Llach

Roberto Giménez

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