De retractaciones a operaciones frankenstein

noviembre 13 07:34 2017 Print This Article

César Alcalá

En conversaciones privadas y no tan privadas se palpa la realidad que la calle omite. Esto es, el procés ha quedado finiquitado. Todo se ha terminado. Ahora vienen los problemas. ¿Y cuáles son estos problemas? Los de toda la vida: el movimiento de sillas. Los del PDeCat están nerviosos porque se acaba el chollo. Y es que desde hace muchos años tienen personas de confianza que cuelgan de un hilo. Y esta incertidumbre es más intensa que la proclamación o no de la DUI. Porque muchos de ellos fuera de un ámbito donde han realizado su actividad profesional no saben o pueden hacer otra cosa. Y es que las elecciones del 21-D son muy importantes por muchos motivos. Entre ellos el reparto de trabajadores arrelados en las instituciones gubernamentales durante muchos años.

Estos días hay declaraciones y comentarios vinculados al tema de la DUI que son dignos de tener en cuenta. La guinda ha sido la declaración de Carme Forcadell. Abjurando de todo y volviendo a la Constitución. Pero no sólo ella. Aunque hay toda una serie de consellers encerrados en prisión, ellos fueron los primeros. Cuando se aplicó el artículo 155 ya no acudieron a sus lugares de trabajo. Indirectamente aceptaron lo que el Gobierno español les  había impuesto y acataron la constitución. El problema es que delante del juez se neg3aon a hablar. Forcadell y los otros miembros de la Mesa han abjuro y jurado todo lo que les han pedido con tal de no ir a prisión. Si los consellers hubieran hecho lo mismo, tal vez no estarían y no hubiéramos tenido que soportar las performances vinculadas a los presos políticos.

El tiempo pone las cosas en su sitio y la justicia y el 155 lo están haciendo en Cataluña. Es un cambio radical teniendo en cuenta las afirmaciones de meses atrás. Ahora bien, esta vuelta a los orígenes no significa que todo se haya acabado. El representante de CSQP, Nuet, parecía el otro día como poseído, vendiendo que se tenía que empezar de nuevo, apostando por el diálogo y las instituciones. Esto es muy cierto, pero lo que también es cierto es que, si bien el juez no los ha metido en prisión, el juicio no se ha llevado a cabo y pueden acabar en ella. Cuidado que no ha terminado nada. Como mucho ha empezado a caminar un trámite que desembocará en un juicio y unas medidas que veremos cuáles son.

La problemática de todo esto son los miles o cientos de personas que se han creído realmente que Cataluña sería independiente y que el 27 de octubre se aprobó la república catalana. Estas personas están recibiendo golpes por todas partes. El momento álgido de un intento de supervivencia fue la pasado huelga “no” general y las manifestaciones por el encarcelamiento de los consellers. Pero, de muy baja intensidad. Poco a poco están viendo la luz y se dan cuenta del engaño al que han estado sometidos desde hace bastantes años. Supongo que este malestar se convertirá en indignación. Ciertamente yo me indignaría. Esta parte de la política catalana sólo ha mirado por su interés y los otros, advirtiendo de la mentira, han sido tildados de fachas.

Pero hay otro ordenamiento. Muchas amistades y relaciones familiares y sociales han quedado rotas por culpa del procés. Ahora Forcadell dijo que todo era mentira. Que nunca pensaron que la independencia se produjera. Entonces, ¿qué? ¿Cómo arreglamos este conflicto? Los puentes sociales rotos serán muy difíciles de recomponer. Lo peor es que a ellos les importa muy poco haber rota la sociedad catalana. Era parte de una estrategia. Han perdido la batalla y el tiempo reconstruirá lo desquebrajado. Y esto no es así. La sociedad catalana se merece explicaciones y algunos políticos nos las tienen que dar. El fraude del procés no puede quedar impune y aquellos que lo han provocado nos deben una explicación y una excusa.

Y hablando de cambios y estrategias políticas de cara a las elecciones del 21-D, la sorpresa de esta semana ha sido la incorporación, como número 3, en las listas del PSC de Ramon Espadaler. Una noticia mediática por el hecho de que el PSC puede recuperar los 100.000 votos que obtuvo Unió en las últimas elecciones. También una noticia complicada porque Espadaler era el conceller de interior en el 9-N e indirectamente estaba cercano al independentismo. Dicho de otra manera, PSC está jugando con fuego.

Para conocer la opinión real de lo que puede significar la incorporación de Espadaler he hablado con un ex Unió y amigo de Espadaler. En su opinión, a corto plazo la fusión está muy bien. Es bueno que Espadaler sea diputado y es bueno que esté en las listas del PSC. De esta manera puede intentar frenar movimientos “políticamente incorrectos” del PSC. Dicho de otra manera, cambios de orientación o futuros tripartitos llamados frankenstein en la época de Pedro Sánchez. Espadaler tiene absoluta libertad de voto en temas educativos y sanitarios. Ahora bien, me comentan, que a largo plazo es la muerte de JxA. El pacto es una muerte avanzada. Y me apunta que Espadaler tiene tantas ganar de “darles caña” a los miembros de CDC que el fin justifica los medios. Es decir, el pacto de Espadaler con PSC es una revancha contra el actual PDeCat. Y remata diciéndome que les quiere hacer pagar a los del PDeCat todo lo que a él le hicieron pagar. A la pregunta de si piensa votar un ex Unió este proyecto me comenta que sí, pero con una pinza en la nariz. La materialización de todo esto la veremos el próximo 21-D y espero que con una clara ventaja de los constitucionalista.

César Alcalá

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